Cartel Serie The Irregulars

‘The Irregulars’: otra regular de Netflix

Sherlock Holmes y ‘The Irregulars’ en Netflix. El famoso detective, su amigo Watson y una muchachada en el Londres victoriano se meten en líos con lo sobrenatural.

The Irregulars‘ es una serie creada por Tom Bidwell y estrenada en Netflix en marzo de este año. Y aquí va una reseña para The McGuffin.

Creados por Sir Arthur Conan Doyle, los Irregulares de Baker Street son un grupo de chicos de la calle que ayudan al detective Sherlock Holmes y al Doctor Watson (el del queso) a resolver algunos crímenes.

Holmes habla de ellos como peones que tienen “acceso a cualquier sitio y no hay palabra o consigna que no oigan”. Y que, además, son “vivos como ardillas; perfectos policías a poco que uno dirija sus acciones”. Y encima baratos, parece ser.

La serie The Irregulars, Los irregulares, dice beber directamente de las fuentes originales. Aunque cabe recordar la saga de Terrance Dicks ‘The Baker Street Irregulars’ (1978-1987) y la novela gráfica ‘Sherlock Holmes: The Baker Street Irregulars’ (2011) escrita por Tony Lee y dibujada por Dan Boultwood, adaptada al teatro por Eric Coble en 2014 con el título, no os lo vais a creer, de ‘The Baker Street Irregulars’. Por no hablar de la saga homónima escrita por Tracy Mack y Michael Citrin entre 2006 y 2011. Pero vamos al lío.

Se desarrolla en Londres, en el Londres de Sherlock Holmes, claro, en el Londres victoriano, aunque a ratos se nos antoja el Londres apocalíptico de ‘Hijos de los hombres(Cuarón, 2006). Tras una breve presentación de Los Irregulares aparecerá el 221B para anunciarnos, si no lo sabíamos ya, que aquello va de investigaciones holmesianas.  

Los personajes

En esta ficción para plataformas hay gente variadita, queriendo recolectar personas de todas las razas posibles. Así, el doctor Watson parece haber sido concebido en las cataratas Victoria entre el Doctor Livingstone y alguna madre de la zona. Thadeea Graham, que interpreta a la decidida Bea, es de nacionalidad norirlandesa pero de origen chino y McKell David, como Spike, tiene toda la pinta de tener repartida su genealogía por medio mundo. Vamos, que si hubiera sido La Casa de Papel, se habrían llamado Kinsasa, Wuhan y Jaipur. Curioso que, en tiempos de Brexit, nacionalismos extremos y búsquedas de identidad, ‘Los irregulares’ puebla la ciudad de Londres de todo menos de borisjohnsons con flequillos sacados de ‘Little Britain’.

El Dr. Watson y los Irregulares

Eso sí, el grupo de jóvenes detectives se completa con dos actores de piel blanquita. Darci Shaw, que, como Jessie, se mueve entre dos mundos, sufre mucho, pero aporta, que es lo importante para una comunidad y Jojo Macari, que interpreta a Billy, un chico muy cariñoso cuyo físico te vale para hacer de estupendo acompañante para el baile de fin de curso o para hacer de camello a poco que le falte luz y horas de sueño.

Todos estos conforman el grupo de Irregulares, chavales de la calle que viven, parece que de okupas, en un local bastante destartalado. Se puede ser pobre sin ser guarro, también te digo. Pero parece que al creador de la ficción no le cuadra que esta pandilla sea capaz de resolver un caso por encargo. Yo creo que los ve más como repartidores de Glovo recorriendo las calles, es decir: pasando desapercibidos entre la mugre.

Así que ha añadido al grupo a un tipo ilustrado y, sorpresa, de clase alta. Nada más y nada menos que un príncipe, hemofílico, esto tampoco es tan sorprendente y que vivió en Inglaterra en el 1800 y pico. Cuando transcurre la serie, vaya. Este vástago real y real, interpretado por Harrison Osterfield (le habréis visto con George Clooney en Catch 22) aportará su sabiduría y buena educación, que serán vitales para que sus desarrapados amigos consigan su objetivo. Un objetivo que se diluye en la preocupación de la producción por la estética por encima de la historia, y demasiado previsible para ojos acostumbrados al misterio y las pesquisas policiales.

El formato

La serie se mueve entre la teen movie y el género policíaco pero con un relato dominado por lo fantástico y el terror gótico. El primer episodio está lleno de cuervos y ya se sabe: cría cuervos… (mini spoiler). Esta mezcla de géneros (se la etiqueta dentro del género policíaco, del drama y de la fantasía) queda, quizá, poco equilibrada y puede llevar al espectador a sacarle fuera de la trama.  

La música ayuda a crear una atmósfera atemporal innecesaria. En algunos momentos no sabemos si los protagonistas van a acabar el viernes en una taberna o en un concierto de Muse. Y, en mi humilde opinión, no ayuda a mantener la tensión que requiere el formato “crime”.

Valoración de Mr. McGuffin: 2sombreros

Lo mejor: un Londres victoriano es un Londres victoriano.

Lo peor: que la mezcla de géneros no vaya a favor de la historia.

No obstante, no es una pérdida de tiempo echarle un ojo (si los cuervos no andan cerca) y ver si te gusta o qué. Puedes gozarlo o te puedes dormir, que es una característica de cualquier ficción que siempre hay que valorar.

Y si quieres verla, puedes hacerlo en Netflix.

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