La serpiente

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‘La serpiente’, más asesinos en serie para un sobresaturado Netflix

La miniserie de Netflix en colaboración con la BBC tiene una narrativa tan errática que la hace, en ocasiones, difícil de ver

La miniserie ‘La serpiente’ narra en ocho episodios la historia del asesino en serie asiático Charles Sobhraj y su ¿amada? Marie-Andrée. Otro producto audiovisual sobre asesinos en serie que solo sirve para añadir una muesca más al extenso listado que tiene Netflix sobre psicópatas o sociópatas.

Cuando uno ve de frente por primera vez la historia de Sobhraj, más conocido como la serpiente o el asesino del bikini, se queda petrificado. Envenenaba a sus víctimas, les robaba todo lo que tenían y las quemaba vivas. Toda una joya, vamos (chistaco para los que hayan visto ya la serie). Contaba con la ayuda de su inseparable Ajay Chowdhur. Y con su querida Marie-Andrée, que vivió entre el miedo y la admiración con Charles.

Uno de los carteles promocionales de Netflix para la miniserie ‘La serpiente’.

Esta no es la primera vez que alguien cuenta su historia, quizá por su modus operandi y su capaz de persuasión. Algo que alimentará el ego de Sobhraj, que sigue vivo, hasta el infinito y más allá. Hay, en concreto, tres libros sobre él: ‘Serpentine’, ‘The Life and Crimes of Charles Sobhraj’ (que inspiró el telefilme ‘Shadow of the Cobra‘) y​ ‘The Bikini Murders’. Por si os apetece saber más de este asesino en serie.

Sobre ‘La serpiente’, en un afán por lograr lo que los críticos llaman «un thriller trepidante», esta miniserie decide presentar una narrativa no lineal. Va saltando en el tiempo según le viene en gana para que el espectador complete el puzle en su cabeza. Pero no funciona ni de lejos. Caótica, inconexa y fallona, así queda la narración de los hechos que narra.

Es cierto que hay que reconocer que la ambientación está muy bien lograda. Son los setenta en Asia. Las ropas, el turismo, la gente, el ambiente sucio y bullicioso… Te sumerge desde el minuto uno. Y es lo que hace la trama más llevadera.

Charles Sobhraj (Tahar Rahim) y Marie-Andrée (Jenna Coleman) con un vestuario y una ambientación excelentes.

Eso, y la interpretación de los personajes de Jenna Coleman (‘Doctor Who’, ‘Capitán América: el primer Vengador’) y Billy Howle (‘Dunkerque’, ‘El rey proscrito’). La primera hace un papelón interpretando a Marie-Andrée, llena de contradicción, sumisión y miedo. Pero amante incondicional del lujo y, por tanto, de su esposo. El segundo interpreta a Herman Knippenberg, el diplomático neerlandés que inició la investigación. Frenético, indeciso, incisivo, Knippenberg se obsesiona con Sobhraj hasta límites insospechados. Y Howle hace que nos lo creamos a pies juntillas.

Sin embargo, el punto negativo o indiferente interpretativamente hablando lo pone Tahar Rahim, que como protagonista está correcto. Sin más. Seguramente el maquillaje no le ayudase demasiado con la interpretación. El personaje se prestaba a una interpretación más «a lo psicópata». Más flemático. Más controlador de todo y de todos. Incluso de sus emociones.

Netflix tiene muchísimos contenidos sobre asesinos en serie mejores que ‘La serpiente’, pero para estar entretenido un rato, puede pasar. Aunque aquí un servidor tuvo que dejar la serie a la mitad y poner fuerza de voluntad para retomarla. Y sin duda, lo mejor es el último capítulo. Pero no diré mucho más para no hacer spoilers.

Valoración de Mr McGuffin: 3sombreros

Lo mejor: la ambientación y las interpretaciones de Jenna Coleman y Billy Howle.

Lo peor: la estructura narrativa, caótica y sin ningún tipo de justificación dramática.

Por si quieres verla, ‘La serpiente’ está disponible en Netflix.

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