‘Los hijos de Sam’, el nuevo true crime de Netflix sobre David Berkowitz

La nueva miniserie documental de Netflix sobre serial killers narra la investigación de los crímenes del asesino de calibre 44

‘Los hijos de Sam: un descenso a los infiernos’ es, sin pretensiones, el true crime que promete. En cuatro capítulos de una hora cada uno, aproximadamente, podremos conocer todo o casi todo lo que rodeó los asesinatos cometidos por David Berkowitz, más conocido como el Hijo de Sam o El asesino de calibre 44.

Como tantos otros contenidos sobre serial killers que podemos encontrar en Netflix (ya hablamos en The McGuffin de ‘La serpiente‘), esta miniserie documental aleja el foco del objetivo del propio documental. En este caso ese foco, ese eje conductor es el periodista Maury Terry, que se obsesionó con Berkowitz y toda la investigación que le rodeaba.

David Berkowitz tras su detención. Fotograma de 'Los hijos de Sam: un descenso a los infiernos'.
David Berkowitz tras su detención. Fotograma de ‘Los hijos de Sam: un descenso a los infiernos’.

Terry desarrolló su propia investigación para desentrañar, según él mismo afirmaba, toda una red de satanistas que rodeaba al propio Hijo de Sam. Esto le sirvió a Terry, además de para volverse obsesivo y paranoico, para publicar dos libros sobre lo que bautizó como «El Mal Supremo». Así, tenemos ‘The Ultimate Evil: The Search for the Sons of Sam‘, que inspira en parte este true crime de Netflix, y ‘The Ultimate Evil: An Investigation into America’s Most Dangerous Satanic Cult‘. Estos dos títulos, sin embargo, se criticaron mucho por ser el paradigma de las investigaciones obsesivas y especulativas.

En ‘Los hijos de Sam: un descenso a los infiernos’ conocemos la historia del caso gracias a una excelente documentación. La presentación de la situación social del Nueva York de la época. La sensación de miedo que vivieron los habitantes de la ciudad en las calles durante más de un año de asesinatos indiscriminados. La paranoia. La mediatización del caso… Son conceptos que rodean la historia y nos hacen entenderla en su contexto.

Las entrevistas y las imágenes de archivo le dan a la miniserie un aspecto de crudeza y realismo documentales que la mayoría de seguidores de este tipo de historias quiere. Con una gran selección de entrevistas comprendemos cómo Maury Terry se dejó arrastrar a la obsesión conspiranoica, lo que le pasó factura tanto social como física y mentalmente. Para, finalmente, no sacar nada en claro más allá de conjeturas e hipótesis.

Sobre David Berkowitz

Conocido popularmente como el Hijo de Sam, Berkowitz acabó con la vida de seis personas e hirió a otras siete entre el 29 de julio de 1976 y el 31 de julio de 1977 en Nueva York. Disparaba a bocajarro a parejas que estaban en sus coches, sin un móvil aparente. Cometió todos sus crímenes con un revólver Charter Arms Bulldog de calibre 44, de ahí su otro apodo: El asesino del calibre 44.

En su prepotencia más absoluta, David Berkowitz decidió ponerse en contacto con la policía de Nueva York. El 16 de abril de 1977 dos víctimas más morían a manos del asesino del calibre 44. Y en la escena del crimen apareció una carta dirigida a Joe Borelli, jefe de policía a cargo del caso. En ella aparecía por primera vez el sobrenombre de Hijo de Sam, por lo que pasó a tener también este segundo apodo.

Cartas de David Berkowitz, Hijo de Sam. Fuente: La Vanguardia.
Cartas de David Berkowitz, Hijo de Sam. Fuente: La Vanguardia.

La carta acabó en manos del periodista Jimmy Breslin, que publicó algunos extractos en el Daily News. Esto provocó que Berkowitz le escribiese directamente a él una segunda carta que publicaría íntegramente en el periódico. Con la seguridad y la sensación de estar por encima de todo y de todos propia de muchos asesinos en serie, el Hijo de Sam propuso a Breslin otros motes por los que podían llamarle: «Duque de la Muerte. Malvado Rey Malvado. Los veintidós Discípulos del Infierno. Y finalmente, John Wheaties, violador y asesino por asfixia de jovencitas».

Berkowitz fue detenido el 11 de agosto de 1977, tal como se puede leer en este artículo de El País. En un primer momento confesó todos los crímenes y aseguró que llevó a cabo el total de ocho ataques porque un perro se lo había ordenado. Según él, dentro del perro vivía un demonio de más de seis mil años que le ordenaba matar. Salía en coche buscando víctimas para cumplir sus órdenes.

En una segunda declaración, el conocido como Hijo de Sam aseguró que era culpable solo de dos tiroteos, donde asesinó a tres personas e hirió a otra. Según esta segunda declaración, el resto de ataques habrían sido cometidos por otros miembros de una misma secta satánica (lo que explicaría los diferentes retratos robots con los que trabajó la policía neoyorquina). En 1978 se le condenó finalmente a seis cadenas perpetuas.

Valoración de Mr McGuffin: 3sombreros

Lo mejor: esta miniserie documental sobre el Hijo de Sam es entretenida y ajusta muy bien los tiempos a tan solo cuatro horas de duración. Cumple lo que promete sin demasiados excesos.

Lo peor: sigue la misma estructura y formato que otros contenidos sobre serial killers. Además, parece que Netflix tiene que cubrir un cupo sobre asesinos en serie cada cierto tiempo. Y ‘Los hijos de Sam: un descenso a los infiernos’ es el que tocaba sacar en esta ocasión.

Si te interesa ver la miniserie sobre David Berkowitz, puedes hacerlo en Netflix.

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