‘Digimon Adventure: last evolution Kizuna’, el final memorable de la serie

La franquicia conmemora dos décadas de aventuras digitales con una despedida contundente y emotiva de sus personajes originales. No solo gustará a los fans que crecieron con Digimon, sino que funciona como producto de animación.  

En los años noventa, Digimon arrasaba con una historia capaz de traducir temas adultos al lenguaje infantil. Ocho niños elegidos: tiernos, solitarios, sensibles. De padres controladores, ausentes o en proceso de divorcio. Es decir, niños como nosotros, que eran arrastrados al mundo digital.   

Recuerdo la isla File como un lugar aterrador. Sombras de animales grotescos que se perdían en la selva. Restos de civilización engullidos por el follaje. Cabinas de teléfono comunicando, en una playa solitaria. La aventura adquiría un sabor oscuro y amargo, sabiendo que cada pérdida tenía su réplica en el mundo real.  Había escenas que ponían los pelos de punta. Como aquella en la que Tai fuerza la evolución de Agumon, transformándolo en una abominación maligna y descontrolada, que arrasa con todo a su paso: SkullGreymon. ¿No es un correlato maravillo de como la exigencia y la presión desmedidas pueden afectar al desarrollo del niño? 

Los digimon son formas de vida artificiales, capaces de influir y alterar el mundo real. Y es algo que el remake de 2020 ha sabido reflejar muy bien. Un enfrentamiento de estos monstruitos puede hacer caer el sistema defensivo de un país, difundir masivamente información falsa o bloquear el freno de un tren de alta velocidad.  Lo que propone Digimon son temas de alto voltaje: ciberterrorismo, manipulación de otras formas de vida, de cómo las relaciones adultas –especialmente la violencia– afectan a la maduración de los niños. En este sentido, Last Evolution Kizuna es, como reza el título, el siguiente paso evolutivo en la franquicia. 

Aunque sin perder el encanto que nos conquistó en su día

MADURAR ES APRENDER A DECIR ADIOS 

Last Evolution Kizuna abre con una escena absolutamente espectacular. Los niños elegidos se enfrentan a las amenazas que se materializan en la realidad a través de portales dimensionales. Pero ahora que son mayores, las cosas han cambiado: tan solo quedan unos pocos al pie del cañón. Mientras que los demás elegidos están encontrando su lugar en el mundo, Matt y Tai, los verdaderos protagonistas de la cinta, sienten que se quedan atrás. Todavía siguen buscándose, tratando de equilibrar su vocación profesional con ese más allá que da sentido a sus vidas: los digimon.  

Ante la aparición de una nueva amenaza, descubrirán que hacerse adulto conlleva la irreparable separación de sus Digimon. Con cada combate, el vínculo entre ellos está más cerca de romperse. Tai y Matt se encuentran a las puertas de la decisión más importante: ¿qué harías si estás fueran las últimas horas con tu mejor amigo?  Gracias al buen pulso narrativo, Last Evolution Kizuna logra mantener la tensión a lo largo de 112 minutos de metraje. Y en ellos no faltarán gags cómicos y momentos fan service. Aunque es cierto que relega al resto de personajes secundarios a pequeñas apariciones testimoniales que, si buen pueden saber a poco, están justificadas. 

No todo es perfecto, sin embargo. El aspecto más endeble quizás sea la predecible historia del villano de la cinta: algo plano y poco inspirado. Sin embargo, funciona como contrapeso necesario para los protagonistas. Para el espectador la auténtica amenaza es el fin del vínculo entre los digimon y sus compañeros.  

El vínculo humano y Digimon siempre ha sido la piedra angular de la franquicia

EL PODER DEL CORAZÓN 

Teniendo el argumento como uno de los puntos fuertes de la cinta, el apartado técnico no se queda atrás. La animación opta por un diseño limpio y luminoso de los personajes, sobre unos escenarios realistas. Lo más destacable son las secuencias de acción, con algunas peleas realmente bien ejecutadas e, incluso, memorables.  

El sonido también juega sus cartas con maestría. La banda sonora combina temas de la serie original y se atreve a proponer nuevas piezas de estilo jazz, instrumentales o de influencia electrónica. Y se han recuperado las voces originales de los personajes tanto en versión original como en castellano, para apelar a la nostalgia.  

Cerrando el apartado técnico, me gustaría hacer un apunte personal. Mientras que algunos diseños son formidables, tenemos otros que, aun siendo coherentes con la propuesta, se encuentran lejos del mejor nivel de la franquicia. Además, encuentro que algunas decisiones de diseño artístico, buscando cierto minimalismo en la presentación de los personajes, reducen el impacto de algunos conceptos realmente impresionantes sobre papel, al estilizarlos e iluminarlos en exceso.  

En resumen, ‘Digimon Adventure: Last Evolution Kizuna’, el epílogo animado a la serie original es un producto de gran calidad que, sin embargo, se debe al material original. Y será difícilmente disfrutable para aquellas personas no familiarizadas con el mundo de Digimon. 

Valoración de The McGuffin: 4sombreros

Lo mejor: es un viaje emocional que se completa con la experiencia del espectador, que ha crecido y madurado a lo largo de estos veinte años. 

Lo peor: es un producto para fans, siendo muy difícil que un espectador no iniciado lo disfrute. 

Si te has quedado con ganas de verla, puedes encontrarla en Amazon Prime Video.

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