‘Érase una vez en… Hollywood’: Tarantino subiendo el nivel de Netflix

Reescribiendo la historia de Hollywood para sanarnos

Érase una vez en… Hollywood. Aquí El Heavy de nuevo para The McGuffin. Esta vez para hablar sobre ‘Érase una vez en… Hollywood’. El título en inglés, el original, es igual de molón. Yo ya me pasé las pantallas de molar y me da igual ponerlo en castellano. A ver si Toni Cantó me da una beca o algo.

Quentin Tarantino estrenó esta peli en 2019 y la plataforma rojinegra la estrenó el 13 de junio. Y yo estreno post hoy 2 de julio. Tampoco pasa nada.

‘Érase una vez en… Hollywood’ sitúa la historia en ese momento en que el Hollywood clásico, el de los grandes estudios, entra en declive o en crisis y una nueva generación de directores y productores como Coppola, Polanski, Scorsese y un largo etcétera irrumpen o están a punto de irrumpir con otros modos y la misma droga o más que sus predecesores. De obligada lectura el ‘Moteros Tranquilos, Toros Salvajes’ de Peter Biskind para documentarse sobre esta revolución.

El trío de estrellas

Corre 1969 y ahí está el actor Rick Dalton (personaje ficticio, pero reconocible en otros reales, interpretado por Leonardo DiCaprio) intentando sobrevivir a esta transición. Su Sancho Panza particular es, nada más y nada menos que Brad Pitt(Cliff Booth), su doble en los rodajes para las escenas arriesgadas. La prolífica vida laboral en común entre los dos actores cristaliza en una sólida amistad basada en unos valores que también andan caducando. Margot Robbie, estupenda como Sharon Tate, cierra el trío de estrellas que harán de anfitriones a esa visita algo crepuscular de aquellos años californianos.

Es la época del ‘jipismo’ y desde el principio hasta el final sobrevuela la figura de Sharon Tate y Roman Polanski: matrimonio de éxito. Son tiempos de grandes fiestas, de nuevas religiones, de globos mentales y de una idea friendly del otro, siempre que lleve panoja o algo de opio.

Un homenaje al cine

Y en ese contexto Quentin Tarantino vuelve a hacer lo que más le gusta hacer: un homenaje al cine y a la cultura popular. El western, de serie B y de serie la que sea, Bruce Lee zurrándose, planos memorables, música extraordinaria y, en definitiva, una inmersión en ese mundo directa y cinéfila que no cualquier espectador podrá gozar.

Porque la película, cuyo título adelanta que será un cuento, es un cuento dirigido al espectador que “sabe”. Cuanto más sepas de cine, de historia, de todo lo que pasó el 9 de agosto de 1969, más aplaudirás este film de Tarantino.

Las relaciones gráficas entre personajes nos apuntan también que los dos mundos nacientes que chocan en el relato son dos caras de la misma moneda: la niñata actriz y la niñata de la secta. Que todos podrían estar en un lado o en el otro. Y, entre tanto, la decadencia del actor cuasi-acabado, que sigue apenas a flote en su piscina desmondiana.

Alfred Hitchcock

El manejo del tiempo y la tensión, fiel heredero de Hitchcock, se hace casi insoportable en la escena de la granja, con un Brad Pitt detectivesco y cargado de valores. También el Mal sobrevolando y fuera de campo, ausente, se inspira en el bueno de Alfred. Una amenaza que, como con el mago del suspense, anticipa pero no muestra. Y con esa misma destreza el director conduce a un clímax tan surrealista como liberador. Porque, al igual que hizo en ‘Malditos Bastardos’ (Inglourious Basterds, 2009), Tarantino utiliza el cine para saldar cuentas, reescribir la historia y curar a través de la ficción. Así, el cuento sobre Hollywood es el cuento que todos querríamos comprar, el que todos querríamos ver, el que todos querríamos que nos leyeran.

Brad Pitt antes de pasar un ratito tenso en la granja de los «jipis».

El final de Érase…

Quentin Tarantino, un cineasta entregado a la violencia en todas sus películas, hace en ésta un ejercicio de contención. Una contención que, para regocijo de sus seguidores, explota al final. Y muchos de estos mismos seguidores tildarán la película de ‘mala’ por no haber cubierto sus expectativas de espectacular rudeza durante todo el metraje anterior. Sin embargo, para este opinador sin galones, ‘Érase una vez en… Hollywood’, ‘Once upon a time in… Hollywood’, es una obra maestra. Y, junto a ‘Malditos Bastardos’ y ‘Django Desencadenado’, forma una trilogía extraordinaria sobre la revisión del cine y de la historia.

Apuntar que Pitt se llevó el Oscar a mejor secundario por interpretar al pragmático Cliff.

Valoración de Mr. McGuffin:5sombreros

Lo mejor: el homenaje constante.

Lo peor: no necesita la violencia.

Con esta película no te deberías dormir. Si lo haces, estudia.

Y si quieres verla, puedes hacerlo en Netflix.

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