‘How to Become a Tyrant’, la guía de Netflix para ser un buen dictador

Esta docuserie llena de ironía presenta un manual que explica cuáles son los pasos a seguir para ser un auténtico tirano

En seis capítulos de entre 20 y 30 minutos, la voz de Peter Dinklage nos desglosa paso a paso todo lo que debemos hacer si queremos triunfar como dictadores en ‘How to Become a Tyrant’. Y nos pone de ejemplo a «grandes» hombres como Adolf Hitler, Iósif Stalin, Saddam Hussein, Idi Amin, Muamar al Gaddafi o la dinastía Kim de Corea del Norte (Kim Il Sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un).

Esta producción de Netflix no deja de ser entretenida, breve, curiosa y satírica, pero como contenido documental deja un poco que desear. A nada que hayamos visto cualquier otro documental sobre dictadores o hayamos leído sobre ellos, sabremos el 90% de toda la información que se nos presenta en la docuserie. Por eso, los dos capítulos más flojos son los dos primeros: Hitler y Stalin. ¿Quién no ha oído hablar de ellos, aunque fuera en la escuela? Pocos datos nuevos. Poca información interesante. Pero unas risas si que te echas, sin duda.

Como toda serie documental, esta cuenta con expertos en la temática. Pero es incapaz de exprimirlos bien dado su tono ligero y sarcástico de principio a fin. Lo que sí que cabe destacar son las animaciones que utiliza para narrar pasajes de la vida de alguno de los seis dictadores. Muy buena animación, muy buen dibujo y muy bien integradas en el desarrollo de los capítulos.

Adolf Hitler haciendo firmar a Paul von Hindenburg después del incendio del Reichstag. Animación de 'How to Become a Tyrant'.
Adolf Hitler haciendo firmar a Paul von Hindenburg después del incendio del Reichstag. Animación de ‘How to Become a Tyrant’.

Aún a riesgo de quedarme solo en esto, a muchos nos ha pasado que cuando hemos leído sobre los rasgos de un asesino en serie hemos pensado «carajo, cumplo 7 de 10. ¿Y si…?». Pues un poco lo mismo pasa con este manual ficticio que se nos presenta en ‘Cómo se convirtieron en tiranos’ (un par de párrafos más abajo prometo comentar esta… cuestionable traducción del título).

¿Con afán de poder? Podría ser… ¿Con una personalidad muy marcada? Uhmmm, si. ¿Con ganas de ganar dinero a espuertas? Para qué mentirnos. Y añado yo, ¿con una estatura por debajo de la media? (Franco, 1’63m; Stalin, 1’65m; Mussolini, 1’68m…) ¿Es por esto que ponen a Peter Dinklage como narrador?

Sobre el propio manual, señoros de Netflix, podrían haberse currado un poco más los planos recurso. Que siempre son los mismos. Plano A: enfocamos lomo, libro cerrado. Bueno, okay. Plano B: libro abriéndose. Poco original, pero vale. Plano C: recorremos el libro abierto a cierta velocidad. Para que no se pueda leer nada y no pillen que en verdad el manual no existe. No pido un trabajo hitchcockiano pero sí algo más que un trabajo de 1º de Comunicación Audiovisual.

Fotograma de ejemplo de Plano C del manual: recorrer el libro abierto a cierta velocidad.

No quisiera yo quedar como defensor de las tiranías y las dictaduras, pero en esta docuserie hay algo peor que cualquiera de los crímenes que cometieron estos… energúmenos. Y sí, ese Delito contra la Humanidad es la traducción del título al español. De ‘How to Become a Tyrant‘ a ‘Cómo se convirtieron en tiranos’. Que puede haber dudas debido a la confusión entre singular o plural al traducir un impersonal, pero… si te dan una guía para ser tú, espectador, un buen dictador… Quizá para traducir los títulos deberíamos saber de qué va la serie, ¿no? Dislike de los gordos para Netflix por esto.

A pesar del título, el balance de la docuserie es positivo. Entretiene. Divierte. Incluso te ríes. Y bueno, ahora tendremos a espectadores narcisistas que intentarán aplicar estos consejos en el trabajo, en el instituto… Será divertido.

Valoración Mr McGuffin: 3sombreros

Lo mejor: el enfoque original a una serie documental más sobre dictadores. Las animaciones. Y la voz de Peter Dinklage, que siempre aporta cosas buenas.

Lo peor: la traducción. Por favor, esa traducción es horrible. Despidan al responsable o algo. Ah. Y además, que documentalmente hablando no aporta demasiada novedad a los que somos curiosos de la materia. Y no por falta de expertos o de contenido histórico que se puede contar.

Si quieres saber cómo convertirte en un tirano, puedes hacerlo viendo la docuserie en Netflix.

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