‘Jungle Cruise’ zarpa por un río de referencias «millenials» que la mantienen a flote… y poco más

Es curioso resaltar que ‘Jungle Cruise’… ¡es una adaptación! Pero no de un libro o de una novela gráfica, sino… de una atracción del parque temático de Disney World (igual que lo fue en su día la fantástica saga de ‘Piratas del Caribe’) 

De hecho, ha costado lo suyo poner en marcha ‘Jungle Cruise’. La macrocompañía del ratoncito con pantalones abotonados lleva casi 20 años obsesionada con sacarla adelante, pero la cosa nunca acababa de arrancar. En 2004 los creadores de ‘Smallville’ propusieron un primer guion para el proyecto y en 2011 ficharon a Tom Hanks y a Tim Allen para encarnar a los protas pero todo se quedó en agua de borrajas hasta hoy. Como dice el conocidísimo refrán, «uno no se tropieza tres veces con la misma… roca» jejeje… es un… un chiste porque el prota es…. es Dwayne Johnson… que también se llama… «La Ro…». Dejémoslo, volvamos a la crítica.

La apuesta que nos ha llegado viene firmada por el cineasta español Jaume Collet-Serra. Serra está muy curtido en thrillers con Liam Neeson como cabeza de cartel y en pelis de terror con niñas turbias pero llega virgen al mundo de las pelis de acción juveniles. Por desgracia, a ratos, se le nota.

La atracción de ‘Jungle Cruise’ en Disney World Orlando

‘Jungle Cruise’ bebe de muchas referencias. Muchísimas. Referencias everywhere. La expedición náutica e incluso el vestuario del personaje de Dwayne Johnson redirigen hacia ‘La Reina de África’ (1951) de John Huston y el perfil de la historiadora/arqueóloga/exploradora/superheroína ducha en acrobacias que encarna Emily Blunt, reverbera ecos de nuestro amado Indiana Jones. Las cabriolas de las escenas de acción y las maldiciones arcanas recuerdan a ‘La Momia’ o a la ya mentada ‘Piratas del Caribe’. Incluso hay un par de siervos al servicio del villano principal que recuerdan a los secuaces de los malos de las películas clásicas de Disney. Y encima los interpretan Dani Rovira y Quim Gutiérrez, ¡casi ná!

El problema es que, entre tanta referencia y guiños fílmicos, el visionado se acaba volviendo un poco insípido. La peli tiene tanto ‘de todo’ que se torna genérica, como si no tuviera ningún rasgo distintivo. Tampoco es que se haga aburrida… pero carece de ese fulgor que hacía tan especiales a las pelis de las que bebe. Por poner un ejemplo, “Piratas del caribe” no se entiende sin su contexto naval. Sus realizadores hilvanaron el humor y la fantasía oscura con el universo de los piratas y crearon una mitología propia que no se entiende fuera del contexto de las películas. En ‘Jungle Cruise’ esto no ocurre y el Amazonas se convierte en una mera excusa narrativa. De hecho, la trama podría transcurrir en el Nilo, el Ganges o en un afluente del Tajo y la película sería exactamente la misma.

Con todo, al final, la puesta en escena de ‘Jungle Cruise’ acaba siendo la de “peli simpaticona que veo el jueves y se me ha olvidado el domingo”. Todo es “correcto” estrictamente hablando, pero a la vez también es tan poco reseñable que nunca llega a ser “bueno”. Por ejemplo, los personajes parecen carismáticos y gamberretes… pero, al mismo tiempo, son armazones arquetípicos con los que es difícil identificarse. Tal vez por eso no acabo de tragarme el romance entre Johnson y Blunt… Y mira que es chungo no tener química con Emily Blunt.

La viñetica del mes

Por otro lado, la mitología se narra tan atropelladamente que es muy ardua de asimilar, y a ratos es fácil perderse (o, simplemente, perder el interés). En esta línea, tampoco acaba de funcionar el dúo cómico antagonista, que aparece tan poco en pantalla que lo único que consigue es quitarle peso al villano principal de la peli, que de por sí ya era bastante flojo. Cojean incluso las secuencias de acción, porque a pesar de recurrir a una estructura coreografiada que interactúa con los escenarios (y que, de nuevo, funcionaba muy bien en ‘Piratas del Caribe’ o ‘La momia’) están rodadas con planos tan cerrados que pierden toda la espectacularidad y se vuelven muy confusas.

Es una película de «cumplir el expediente», sin más. De hecho, deja un regusto muy similar a los recientes live-actions a los que nos está malacostumbrando Disney últimamente. La peli discurre entre secuencias rimbombantes que «se supone» que deberían tenernos al borde del asiento pero pasan de largo sin afectarnos lo más mínimo. Me extrañaría que los críos que la vean estas semanas la recuerden con mucha ternura cuando se conviertan en veinteañeros nostálgicos.

Le suben la media los golpes de humor, que le atribuyen un tono algo más ágil y refrescante, también la caracterización de los distintos personajes y sobre todo el actor Jesse Plemons que, para variar, está brillante. Plemons se lo pasa pipa (y se nota) encarnando a otro de los antagonistas, un príncipe alemán desquiciado (y malo, porque no hay peli de aventuras que valga si los malos no son de Europa del Este).

Valoración de Mr. McGuffin: 2sombreros

Lo mejor: las referencias.

Lo peor: apoyarse tanto en las referencias y tan poco en la peli en sí misma.

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