‘Solo nos queda bailar’ desafía a la sociedad con la danza

Esta película plantea no solo otra sexualidad, sino el papel de la nueva masculinidad en la sociedad actual y en los países menos avanzados en derechos LGTBIQ+

En un momento del filme le preguntan al protagonista, interpretación magistral de Levan Gelbakhiani: “¿desde cuándo llevas bailando?”. Y Merab responde: “Desde que aprendí a andar”. ‘Solo nos queda bailar’, de Levan Akin, narra el despertar sexual del joven Merab, en la tradicional y muy conservadora Georgia, y su relación con el bailarín, Irakli. Dentro de la Compañía Nacional de Danza de Georgia, Merab ensaña junto a su hermano, David, desde niño. Mientras, David lleva una caótica vida, Merab es obstinado y constante, y su vida es bailar. Pero todo cambia cuando llega a la compañía Irakli, que se convertirá en el objeto de deseo de Merab a la vez que su máxima competencia. El deseo será correspondido por Irakli, pero cada uno emprenderá un camino distinto en el descubrimiento de su sexualidad.

El choque de Merab e Irakli con esta atmósfera profundamente reaccionaria se verá reflejado en la concepción que se tiene de la danza tradicional en Georgia. En un momento de la película, el presidente de la Compañía Nacional, comenta “la danza georgiana no son solo pasos, es la expresión de la sangre de nuestra nación”. Y la sociedad georgiana, como su danza, es duramente conservadora. Con los roles de masculinidad muy bien delimitados y generalizados, excluyendo duramente la diferencia, entre ello, la homosexualidad.

Hay una serie de valores que se asocian al hombre cuando practica la danza tradicional georgiana. Y Merab, a pesar de su empeño, no los cumple por su fragilidad al bailar. Al contrario, Irakli desempeña mejor el papel masculino. Y no solo le roba la pareja de baile a Merab, sino que se convierte en un importante competidor para formar parte del elenco principal de la Compañía Nacional. El encuentro se da entre ambos, pero su reacción es diferente en la exploración de su sexualidad. Merab, por su parte, se deja llevar por lo que siente. Mientras que Irakli optará por una salida que le provoque menos temor y problemas, por lo que terminará casándose con una chica de su pueblo.

Los actores Levan Gelbakhiani y Bachi Valishvili encarnan a la pareja protagonista

Al final, de la película David, el hermano de Merab, se peleará por defender el honor de su hermano frente a los que le acusan de ser homosexual. Cuando llega a casa y habla con su hermano, confirmando la verdad de esas acusaciones, David comentará: “tú tienes más talento que yo, Merab (…) Yo acabaré siendo un georgiano gordo y borracho que siempre vivirá a costa de su suegro. Pero a mí eso no me importa. Tienes que irte de Georgia, Merab. Lárgate, aquí no tienes futuro. Márchate en cuanto puedas. Entendido.” Es uno de los diálogos más hermosos y una de las resoluciones de guion más bonitas. Pero no es la única.

La danza final, después de que Merab vea que su mundo se desmorone, es hermosa y está llena de mensaje. El protagonista lesionado por un esguince, acude a la audición para elenco principal de la Compañía Nacional. Pero la lesión no perdona, pero Merab no se rendirá y luchará por hacer un baile no solo digno sino marcado por un mensaje de libertad en el que expresará la belleza de su fragilidad.

Valoración de Mr McGuffin: 5sombreros

Lo mejor: El baile final cargado de significado.

Lo peor: Que algunos piensen que se circunscribe únicamente al público LGTBIQ+

Si quieres verla, está disponible en Filmin y Movistar Plus.

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