the last picture show

‘The last picture show’, bienvenidos a la Texas vaciada

Llega a Filmin la Ópera prima de Peter Bogdanovich, un drama claustrofóbico ambientado en un pueblo de Texas y protagonizado por un grupo de jovencitos cuya sexualidad despierta a golpes de acelerador en sus destartaladas pick-up y cuyas vidas no terminan mucho mejor.

Peter Bogdanovich es uno de esos directores tan poco conocidos que, en su entrada de Wikipedia, empiezan por definirle como historiador y, sin embargo, suyas son genialidades como ¿Qué me pasa doctor? o Luna de papel. De hecho, The last picture show supuso, en su momento, la aclamación unánime de la crítica, un éxito de taquilla, el descubrimiento de una jovencísima Cibyll Sepherd y ocho nominaciones a los Óscar. Sin embargo, pocas películas con tantas nominaciones son tan poco conocidas para el gran público y de forma bastante injusta.

Peter Bogdanovich descubrió en esta película a la hasta entonces modelo Cibyll Sepherd y, ya que estaba, se enamoró de ella, dejó a su mujer Molly Platt (que trabajaba en la película) y montó uno de los escándalos más recordados de la época.

Rodada en blanco y negro y con un ritmo que retrata perfectamente la aridez y el aburrimiento que supone crecer en un pequeño pueblo de Texas, la película refleja el despertar sexual de un grupo de jóvenes, sus confusas relaciones con los adultos que les rodean y, en general, lo jodido que es ir por la vida con más hormonas y pretensiones de las que tu ritmo de vida y tu clase social pueden aguantar.

El guión parte de la novela homónima firmada por Larry McMurtry y nos deja ver lo que la falta de educación sexual, la represión y la falta de expectativas pueden hacer con una generación de jóvenes. Es un drama sólido, recio, de esos que te hacen pasar frío con cada racha de viento que ves en la pantalla y de los que escuecen en la retina varios días después de haberlos visto. Nada de jovencitos románticos y sufridores encaramados a la tabla de un barco que se hunde: esto es Texas, aquí no hay tabla a la que agarrarse y al último romántico lo usaron para dar de comer a los caballos de El Alamo.

Protagonizada por un jovencísimo Jeff Bridges junto a Timothy Bottoms y Cibyll Shepherd, el reparto firma una interpretación coral que no acepta ni un solo reproche. No hay un solo minuto en el que, mirando a la pantalla, uno no sienta la tentación de gritar “¡Qué jodido era ser adolescente en los 60!”.

En mi modestísima opinión es una película imprescindible para cualquier cinéfilo. No sólo por lo que cuenta sino porque fue de las primeras películas en inagurar la modernidad tal y como la conocemos hoy en día y romper los canones del cine más clásico de los 50 y los 60. Tras dos décadas de sueño americano y mechones de Doris Day, aquí nos encontramos con la América rural al desnudo, y con unos mechones, también rubios, de Cibyll Sepherd que nos hablan de una juventud desorientada, sin salida y sin nada que se parezca a un mapa entre las manos.

El culebrón detrás de la película

La película la desarrolló Bogdanovich junto a la Diseñadora de Producción, Molly Platt –la que era su mujer, antes de que Peter se enamorase perdidamente de la jovencísima Sepherd– y hay quien sostiene que la verdadera alma creativa de la película correspone a Molly y no al director que figura en créditos. Mi único consejo, a este respecto, es que escuchéis el fantástico podcast You must remember this en el que Karina Longworth examina el asunto con bastante detalle. (Lógicamente, este podcast apenas hace sombra al que llevamos aquí, en Mr. McGuffin, pero os perdonamos que os escapéis un ratito a echarle un ojo)

En resumen, échadle un ojo aprovechando que está en Filmin porque la película es un retrato fiel de lo que pasa cuando te dejan en medio del desierto, con dieciocho años, sin un mapa y con un montón de hormonas.

Valoración de Mr. McGuffin: 4sombreros

Lo mejor: el guion y el reparto. Todos impecables. Muy intensitos, pero impecables.

Lo peor: el ritmo de desierto texano, a ratos, se puede hacer duro a los viciosos del tuit y la velocidad.

Y ya puedes ver, después de 50 años de su estreno, ‘The Last Picture Show’ en Filmin.

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