Mujercitas

‘Mujercitas’ o cómo incrustar bien el feminismo en la trama

La película ‘Mujercitas’ de Greta Gerwig consigue unir lo mejor de la novela con una más que necesaria perspectiva feminista del siglo XXI

Antes de nada quiero dejar una cosa clara: soy profundamente feminista. Y precisamente por eso, me cuesta/duele tanto aceptar esas escenas que aparentemente reivindican el poder de la mujer de manera forzada y sin respetar el tempo de la historia. Quizá reciba un linchamiento de los fans de Marvel, pero debo decirlo: el ejemplo más claro es el momento de «superheroínas al poder» de ‘Vengadores: Endgame’.

Así que cuando vi los artículos de la nueva película de ‘Mujercitas’, que la describían como «una versión más feminista de la obra original»… noté cómo los escalofríos me subían por la espalda. QUÉ ALEGRÍA ME DIO EQUIVOCARME. Greta Gerwig consiguió una unión perfecta entre feminismo y tradición. No sé si se debe a la, por desgracia, poco habitual mano de una mujer en la dirección, por el brutal elenco de actores (que bordan cada uno de sus personajes) o porque la cinta parte de un material excelente. Pero si de algo podemos estar seguros es de que ‘Mujercitas’ funciona mejor que un reloj suizo.

Una estructura perfectamente redonda: Jo escribe una novela que resulta ser ‘Mujercitas’

Empecemos por el principio. La trama es la que todos conocemos de la novela de Louisa May Alcott: cuatro hermanas (Meg, Jo, Beth y Amy) de Concord, Massachusetts, que viven con sus padres en una pequeña casa de campo. Su economía no es especialmente boyante, pero la generosidad de su tía March, una rica solterona, les permite vivir con cierta comodidad. La historia básicamente cubre el crecimiento de estas hermanas y cómo van entrando en la madurez. Sus diferentes metas y amores y cómo descubren la importancia del vínculo familiar en cada uno de los trances que trae la vida.

No voy a spoilearos y decir el que puede que sea el único plot twist de ‘Mujercitas’. Pero creo que con esa sinopsis entenderéis que lo más importante de esta cinta no es la trama. Al fin y al cabo, podría ser la historia de cualquiera de nuestros bisabuelos o tatarabuelos (obviando la distancia cronológica). Lo que realmente le da fuerza y brillo es el espectacular elenco de actores, que consiguió mejorar unos personajes ya de por sí atractivos. Quizá las actuaciones que pasan más desapercibidas son las de Emma Watson y Eliza Scanlen (Meg y Beth, respectivamente). Pero francamente… tampoco tenían un personaje que les pudiera hacer brillar. Así que el mero hecho de que podamos recordarlas bien ya debería dejar claro que su trabajo es más que solvente.

Me ponéis difícil elegir. Pero es que Florence Pugh y Saoirse Ronan son espectaculares.

Y es que teniendo al lado a Saoirse Ronan, Florence Pugh y Timothée Chalamet (tres de los mejores actores de su generación) con los tres personajes más complejos de la novela (Jo, Amy y Laurie) y Meryl Streep en una intervención pequeña pero potente como la tía March… pues poco se podía hacer para destacar. Mención especial para Jo y Amy, que llevan las peleas de hermanas a otro nivel, pero consiguen enamorarnos con su relación en cada plano. De hecho, el comentario más habitual que he oído de todos los que han visto la película es «hasta ahora no tragaba a Amy. Pero en esta película me alegro de que se case con ******». AVISO: No intentéis contar los asteriscos para descubrir el nombre. La cantidad no cuadra.

Claro que puestos a hablar de feminismo, hay pocos ejemplos mejores que las palabras de Jo al descubrir que Amy se había casado con ******: «la vida es demasiado corta para estar enfadada con una hermana». Familia y hermanas por delante de todo lo demás. Épico. Pero es que si hay que destacar algo por encima de la actuación, son los diálogos. Demos otra vez un merecido aplauso a Greta Gerwig, que no solo se luce en ‘Mujercitas’ como directora… sino también como guionista.

Brillan especialmente los discursos de Jo hacia su madre hablando de las inquietudes de las mujeres y el de Amy con Laurie haciendo valer su punto de vista sobre el matrimonio. Más allá de que tengan razón o de su más que fundada y bien razonada perspectiva feminista, lo más asombroso de todo es lo bien incrustados que están en la historia. No es solo que no resalten, es que resultan totalmente necesarios para el desarrollo de los personajes y la historia. ¿Me habéis oído, hermanos Russo? NECESARIO PARA EL PERSONAJE Y LA HISTORIA. Apuntadlo para las próximas fases.

Dos escenas que te ponen los pelos de punta

Poco más que decir. ‘Mujercitas’ es una cinta larga (134 minutos) de trama relativamente calmada. Pero no quieres perderte ni un solo minuto de ella. Y, por encima de todo, es una demostración ejemplar de lo que Hollywood y el mundo del cine en general parecen empezar a comprender: que una película dirigida por una mujer y con un elenco liderado por mujeres puede ser, no solo rentable, sino excepcionalmente buena.

Valoración de Mr McGuffin: 5sombreros

Lo mejor: los actores y su visión de los personajes (especialmente Saoirse y Florence), el maravilloso guion y ese momento de alegría familiar al conocer al ligue de Jo. Que seamos sinceros, más de un soltero podríamos vivirlo a día de hoy en casa perfectamente.

Lo peor: quizá algunos momentos de Laurie, que dan ganas de darle una buena colleja. Pero son necesarios para el desarrollo de su personaje, así que no voy a protestar mucho.

Chic@s, la tenéis en Netflix. Si no la habéis visto, este finde es un momento perfecto. Y si la habéis visto… este finde es un momento perfecto para repetir.

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