Evocadoras pero fallidas confesiones de una dama en ‘Karen’

Son muchos los temas que aborda con una pretensión evocadora, más que una necesidad de narrar, quedándose en pequeñas pinceladas sobre la personalidad de la escritora Karen Blixen.

Hace 35 años se estrenó el clásico cinematográfico de ‘Memorias de África’ (Syndey Pollack, 1985) basado en una novela de Isak Dinesen, seudónimo literario de la baronesa Karen Blixen, que publicó su libro biográfico en 1937. Y en el imaginario cinematográfico se forjó la voz de Meryl Streep: ‘Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies…’ Palabras que son el comienzo de un libro memorable, que va más allá de la relación amorosa de Karen Blixen y Denys Finch-Hatton, como contó la exitosa película de Syndey Pollack.

Muy alejada del tema amoroso y más personal e íntima se estrena en plataformas ‘Karen’ (María Pérez Sanz, 2020). Un retrato de la escritora, en el que sobresale la entrañable relación entre Karen y su criado somalí Farah Aden, la unión de dos mundos muy distintos, como nudo argumental. Rodada en Cáceres, pero con credibilidad para sugerir la Kenia auténtica, la película de María Pérez Sanz adolece de hilo dramático y argumental. Evoca, pero dice poco. Siendo la relación de amistad entre la escritora y su criado Farah lo más tierno y entrañable del biopic y lo mejor evocado. Y es que como dice la protagonista, interpretada por Christina Rosenvinge, ellos dos son «una unidad de destino: yo no soy nada sin él y él no es nada sin mí».

«Una unidad de destino: yo no soy nada sin él y él no es nada sin mí», Karen Blixen

Si bien es muy destacable la recreación de ambientes (tanto los interiores de la casa, como los exteriores rodados en Cáceres) que con pocos objetos crean una atmósfera y contexto, a veces los encuadres y la iluminación es tan preciosista que parece un anuncio de productos de belleza femenina.

Christina Rosenvinge interpreta un personaje creíble y a veces excesivamente reflexivo, tantos planos de Karen pensativa a veces saturan. Porque este boipic o documental (ausencia dramática) se presenta como una suerte de confesiones fruto del diálogo cruzado entre la escritora y su criado somalí. En muchas ocasiones, se muestra el silencioso y delicado cuidado íntimo que Farah lleva a cabo con Karen durante sus momentos de convalecencia. Y cuyo broche es la confesión de Karen sobre su profético sueño del camaleón y la gallina, metáfora del destino de la escritora y su granja en África: «drama diminuto, y terrible y grandioso», al mismo tiempo, como dice la escritora.

La música compuesta por la propia actriz, Christina Rosenvinge, es ensoñadora y evanescente, pero finalmente floja y dejando mucha presencia al silencio ante la imagen. El final del biopic donde vemos la casa original de Karen en Kenia después de tanta evocación es abrupto y deja un regusto de saber a poco. Te entran ganas de ver la película de Syndey Pollack. Puedes ver la película ‘Karen’ en Filmin.

Valoración de Mr McGuffin: 3sombreros

Lo mejor: Cómo se muestra la estrecha relación entre Karen y su criado somalí Farah, que en el film ‘Memorias de África’ de Syndey Pollack apenas se esboza.

Lo peor: La tensión dramática, sabe a poco.

Pueden verla ya en Filmin.

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