Carátula de 'Ultrasecretos'

‘Ultrasecretos’, enigmas a medio gas

‘Ultrasecretos’, la nueva serie animada de Netflix, explora el autoparódico universo de las teorías conspirativas.

¿El yeti existe? ¿Y si nos gobierna una cúpula de reptilianos? ¿Y si la Tierra fuera plana? Estas maravillosas preguntas que enarbolan últimamente esperpénticos sectores de la población, son el punto de partida de ‘Ultrasecretos’, una nueva serie animada de target adulto. A modo de guiño burlón, la serie postula que todas estas hipótesis absurdas son ciertas, y propone que existe todo un entramado clandestino destinado a mantenerlas en secreto.

La premisa es curiosa. Aunque he de admitir que podía haber tenido una aburridísima y la habría visto igualmente solo porque Alex Hirsch es productor ejecutivo. Ese señor creó “Gravity Falls” y le quiero, ¿vale?

Reagan, la prota de 'Ultrasecretos' posando con su mapa de conspiraciones
Reagan, la prota de ‘Ultrasecretos’ posando con su mapa de conspiraciones

El episodio piloto es muy cuco. Presenta a los personajes de manera solvente, siembra las bases de sus relaciones y conflictos y catapulta la trama. Además, y mira que esto es infrecuente, el humor está bien traído, y encima hay varios momentos emocionantes… vamos, que es una casilla de salida muy digna. Por eso, partiendo de lo extremadamente difícil que es acertar con un episodio piloto, el de ‘Ultrasecretos’ parece trasladar el mensaje de que la serie irá cuesta arriba a partir de ahí. En plan «si esto te ha parecido guay, prepárate, majo, porque se viene algo todavía mejor«… pero no. No se viene nada mejor. A partir del piloto, la serie se va a pique.

Poco a poco, ‘Ultrasecretos’ va amodorrándose hasta relegar el alivio cómico a gags de caca, culo, pedo, pis, drogas, alcohol y sexo. ¡¡Estoy HAAARRRTO de ese recurso en las series de animación para adultos!! De verdad, Netflix, basta ya. Yo sé que la animación es un medio carejo y que lo de rentabilizar las cosas no viene mal a nivel empresarial… pero macho, alguna otra alternativa estilística habrá a que los monigotes vayan dando tumbos fumados perdidos en todos los fotogramas, ¿no? Te concedo que podía resultar medianamente ocurrente cuando lo hacía ‘Padre de familia’ en los albores de los dosmiles, pero es que ahora es un cliché super cansino. Parece como si por poner a un drogadicto en pantalla ya tuviera que reírme y… corregidme si me equivoco, pero un drogadicto de por sí, no es un chiste… es un drogadicto.

Pero la comedia no es el único elemento de la serie que se va diluyendo con el paso de los capítulos. De un episodio para otro, los personajes se vuelven histriónicos, sus relaciones repetitivas y sus personalidades planas. ‘Ultrasecretos’ intenta estirar los brazos y ejercer a la vez de sitcom distendida y de serie con trama larga en la que sus protas maduran y evolucionan. Pero claro, una cosa colisiona con la otra y a veces da la sensación de que los personajes se olvidan de las lecciones que ya han aprendido. Vamos, que llegado el momento todos los personajes se vuelven mu’ tontos o mu’ amnésicos.

Reagan y su padre, o lo que es lo mismo, Rick y Morty de marca blanca.

Por si fuera poco, la peculiar contextualización del mundo de las conspiraciones queda relegada a un segundo término y la serie se acaba transformando en la sitcom de una veinteañera que lidia con el día a día de su entorno laboral. Vamos, que poco más y se convierte en “Dos chicas sin blanca”.

Un detalle concreto que también se hace bola es que muchos capítulos vienen con moralejas de propina. Pero de las sosas, de las de Aliexpress. Del estilo de «la belleza está en el interior» y «los amigos son tu segunda familia». Gracias por el aviso, chata. No había caído.

Así, entre pitos y flautas, ‘Ultrasecretos’ va perdiendo fuelle poco a poco hasta llegar derrapando hasta un cliffhanger final bastante sosainas que casi abrazas con alivio. Es una pena porque reitero que el punto de partida era bastante original… pero algo se les torció por el camino. No sé si fue una pulsión creativa de la creadora y showrunner Shion Takeuchi de crear ‘Rick y Morty 2.0’ o la incapacidad clínica que tiene Netflix para sacar series de animación adultas sin inundarlas de alcoholismo y chistes gratuitamente plagados de tacos y barbaridades sexuales. En cualquier caso, el resultado es muy decepcionante. Aunque tengo entendido que la han renovado al menos para una segunda temporada, así que vete a saber… igual la cosa acaba remontando y todo.

Reagan con una mochila de brazos biónicos. Hilarante.
Reagan con una mochila de brazos biónicos. Hilarante.

Valoración de Mr. McGuffin: 2sombreros

Lo mejor: su capítulo piloto… y Alex Hirsch.

Lo peor: desaprovechar tan descaradamente su capítulo piloto… y a Alex Hirsch.

Podéis echarle un vistazo a ‘Ultrasecretos’ en Netflix. Buona tarda y feliz jagüelin, grupo.

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