‘Una rubia muy legal’ o cómo hacer que los clichés funcionen

Las películas de Reese Witherspoon son el más claro exponente de que los clichés bien ejecutados pueden funcionar. O, en este caso, hacerte triunfar en Harvard

A ver. Tanto si la has visto como si solo has oído hablar de ella, creo que todos podemos concluir que ‘Una rubia muy legal’ no es la película más compleja de la historia. Seguramente más bien sea todo lo contrario. Una extraña mezcla de topicazos, comedia facilona, estudiantes que se visten como estrellas de cine y trama sencilla. Pero de alguna manera retorcida, funciona. Y funciona más que bien.

Ahí va una pequeña sinopsis. Elle Woods (Reese Witherspoon) es la típica chica guapa y popular, presidenta de una hermandad, cuya única meta es casarse con su novio Warner. Pero los planes de él son bastante distintos: irá a Harvard para seguir la tradición familiar, así que debe casarse con una chica más «adecuada» a ese entorno. Elle se niega a aceptarlo y con una presentación bastante poco ortodoxa pero efectiva y una gran nota de acceso, consigue seguirle hasta allí. Aunque al ver que sus esfuerzos siguen siendo menospreciados, sus prioridades cambian: va a demostrarle a Warner «lo que vale Elle Woods». Y si para ello tiene que ser la primera en una de las facultades más exigentes del mundo… que así sea.

Que en Harvard son raritos es un hecho. Pero llega así a una universidad española y verás qué pasa.

Si de algo puede vanagloriarse ‘Una rubia muy legal’ es de ser exactamente lo que ofrece. Ni más… ni menos. No es brillante. No está especialmente bien escrita. Y desde luego no es original. Pero precisamente en esa sencillez radica su éxito. Bueno, en eso… y en el personaje de Elle, que es simplemente maravilloso. Sobre todo, en manos de una Reese Witherspoon que ha nacido para interpretarlo. ¿Cuántas veces nos hemos tragado la dichosa historieta de la chica rubia tonta que apenas sabe escribir su propio nombre? Pues a veces esa rubia es mil veces más inteligente que tú. Y si además de darte un buen repaso en la sala de juicios va vestida de Chanel… mejor que mejor.

Y es que los looks de Elle son casi un personaje más en la película. Más allá de que te gusten el rosa y las lentejuelas (que os reconozco que no me entusiasman especialmente) hay que reconocer el magistral trabajo de los encargados de vestuario. Comenzamos la cinta con un armario lleno de prendas rosas y con brilli-brilli, que ciñen su figura a cuchillo y se centran más en resaltar el físico que en la comodidad. En Harvard, Elle hace un cambio total y su vestuario se va volviendo progresivamente más oscuro y serio, con trajes de chaqueta (aunque siempre con un toque de color). Y en la apoteósica escena final, consigue combinar ambos estilos con un vestido que resultaría serio y formal en cualquier otro color… pero que en rosa le permite brillar con luz propia.

Da igual lo que opines del rosa. Hay que trajes icónicos y sin duda este es uno de ellos.

Al final, el mensaje de ‘Una rubia muy legal’ queda bien claro: no tienes que cambiar para obtener tus metas. Tienes que saber quién eres y utilizar esas habilidades y características únicas para lograrlas. Y todo lo demás (personajes secundarios, música, vestuario) sirve para reforzar eso una y otra vez, sin darle ningún otro objetivo en particular. El ex novio que duda de ella pero al final reconoce su talento, la enemiga que se vuelve amiga al ver cómo se esfuerza, la amiga que la apoya en los momentos bajos, la profesora que aparenta ser dura pero tiene un corazón de oro… Y el interés amoroso que siempre confía en ella y jamás duda de que vaya a triunfar. Son personajes estereotipados, fáciles de encontrar en cualquier otra cinta de fin de semana. Y sin embargo… en ellas no son capaces de funcionar igual de bien.

¡Ojo! Lo mismo digo para ‘Una rubia muy legal 2’. Esa película falla más que una escopeta de feria allí donde la primera triunfaba. ¿Y a qué se debe eso? Pues básicamente al hecho de que es su copia perfecta… pero sin la capacidad de sorprender que tuvo la primera. Que una vez te subestimen por el hecho de ser rubia y pija puedo comprártelo. Pero ¿que vuelvan a hacerlo cuando tienes cartas de recomendación maravillosas de los profesores de Harvard y mejor media que Sheldon Cooper? ¿Solo por el hecho de llegar vestida de rosa? No lo sé, Rick, pero empieza a parecer falso. Y si a eso le sumas que los secundarios también son prácticamente una copia de los primeros… pues en fin. Digamos que mata (y de forma minuciosa) al factor sorpresa.

Valoración de Mr McGuffin: 3sombreros Mejor 3’5. Que las calabazas finales a Warner son uno de los momentos más satisfactorios de mi infancia.

Lo mejor: Elle/Reese Witherspoon, que son perfectas la una para la otra. La profe de Harvard. Nigel. Y Bruiser, obviamente.

Lo peor: que tenga una segunda parte. Determinados chistes, que hay que esforzarse por ver con el «sentido del humor de principios de los 2000». Y la sobrecarga de rosa y lentejuelas.

¿No tienes plan para este finde? Porque puedes encontrar las dos en Netflix. Y como idea para el sábado/domingo tarde es perfecto.

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