Carátula de 'Arcane'

‘Arcane’, un trepidante «tableau vivant» donde el LOL cobra vida

El videojuego ‘Legue of Legends’ (LOL) llevaba años tentando a sus seguidores con la posibilidad de que sus personajes atravesaran las fronteras trazadas por las pantallas de sus portátiles… y por fin han cumplido esa promesa de la mano de ‘Arcane’.

‘Legue of Legends’ es un videojuego peculiar… A pesar de basarse en la estrategia y en el juego en equipo, tiene una mitología intrincadísima que hilvana a todos sus personajes y los distribuye en mundos fantásticos enfrentados entre sí. Por supuesto, nada de eso afecta a la experiencia del jugador, que suele elegir a su avatar en cada partida amoldándose a su efectividad práctica contra el batallón del equipo rival. Así que todo ese potente universo narrativo subyacía semioculto tras el botón de «iniciar partida» aguardando a que alguien lo adaptara… hasta que, de nuevo, Netflix llegó y salvó el día trayéndonos ‘Arcane’. Te queremos, Netflix. ¿Qué haríamos sin ti?

Los creadores de ‘Arcane’ han sido muy inteligentes. El mundo del LOL, a pesar de su aliciente creativo… es inabarcable. En él, la fantasía medieval de los caballeros, la magia y los dragones colisiona con el cyberpunk más macarra y con un mundo naval próximo al de la piratería del siglo XVIII. Era casi imposible adaptarlo por entero. Así que sus directores se han quitado de líos y han sido selectivos, acotando el universo de la serie a una única localización. Una ciudad en la vanguardia de la tecnología y el progreso que colinda con unos suburbios conflictivos donde bulle el clamor de una revolución.

El variopinto grupo de protagonistas de los 3 primeros episodios de ‘Arcane’

‘Arcane’ no inventa nada. El cyberpunk, los científicos malvados, los héroes corrompidos por el poder… todo lo hemos visto en mil sitios. Pero no importa. En la serie, estos ingredientes funcionan con la precisión de un engranaje aupados por historias emocionantes y personajes que derrochan carisma. Todas las subtramas de ‘Arcane’ son viajes iniciáticos. Sus personajes evolucionan a golpe de errores humanos que los acaban convirtiendo en antagónicos héroes y villanos destinados a enemistarse y a batallar. Todo muy en sintonía con la canción de Imagine Dragons que acompaña a los títulos de crédito y que, no en vano, se titula «My enemy» (o «mi enemigo», en nuestra lengüesita).

Mi mayor pega con la serie es, paradójicamente, una de las razones por las que más he podido llegar a disfrutarla. A pesar de que sus creadores, Christian Linke y Alex Yee, insistieron en que querían evitar a toda costa que se convirtiera en un producto dependiente del videojuego que solo pudiesen disfrutar los espectadores más «gamers»… me da la sensación de que han incurrido precisamente en eso. Gran parte del disfrute de la serie consiste en dilucidar detalles y guiños que entroncan con el videojuego y en vitorear cada vez que un personaje de la ficción dice su nombre y descubre que es uno de los avatares jugables del LOL. Por eso me da la sensación de que los que arriben a la serie ajenos a toda su mitología previa no podrán disfrutarla en la misma medida que los jugadores más veteranos.

Silco es el villano de ‘Arcane’. Se nota porque tiene una cicatriz facial que le atraviesa el ojo. Como todos los villanos. No va a ser menos él, pobrecico mío.

El diseño de arte de la serie es espectacular. Los diseños de los escenarios son sobrecogedores, el montaje es inteligentísimo y la banda sonora impecable. Además, la realización ha tomado la arriesgada decisión de animarla utilizando modelos 3D iluminados emulando la estética de un cuadro de óleo. Esto aúna la peculiar mitología de la serie bajo una apariencia bellísima que convierte todas las escenas en cuadros dinámicos cuyas figuras han cobrado vida. Por otro lado, esta plasticidad permite a la serie jugar con el color y evocar estados de ánimo muy profundos variando tan solo el cromatismo de la iluminación. Es visualmente arrebatadora.

En esta línea, ‘Arcane’ da cuenta de lo visceral que puede resultar el medio de la animación, y la exprime a su antojo para reflejar el trauma, la enfermedad o el descenso a locura utilizando tan solo el potencial narrativo de la imagen animada. En este sentido, la serie es una de las producciones animadas más inventivas e innovadoras del año.

Una de las muchas secuencias que demuestran lo bellísima que es la puesta en escena de ‘Arcane’

La serie se ha estrenado en Netflix de forma escalonada. Soltando tríadas de episodios cada semana. Una fórmula un poco extraña, pero no me voy a meter ahí. A la fecha de la redacción de este artículo, aún faltan los últimos tres capítulos. Así que no puedo aguantar las ansias que tengo de enchufármelos en vena.

Valoración de Mr. McGuffin: 4sombreros

Lo mejor: su apartado artístico y su ambientación.

Lo peor: esa «obligatoriedad» de conocer mínimamente el videojuego para disfrutar la serie completamente. Conste que estoy siendo MUY pejiguero. La experiencia general es estupenda.

‘Arcane’ está disponible en Netflix. Echadle un vistacico, que está chula.

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