‘Falso Profeta’: nuevo especial de comedia para Netflix

Buen humor irreverente: vergas, conquistadores y el mismísimo Dios

‘Falso Profeta’ es el nuevo especial de comedia del mexicano Carlos Ballarta para Netflix. Se estrenó el pasado 18 de noviembre. Y aquí El Heavy lo ha visto y va a darle en toda la madre a su cuate en The McGuffin. Los anteriores especiales son ‘El amor es de putos’ (2016) y ‘Furia Ñera’(2018), teniendo con este tercer unipersonal una producción bastante importante.

Carlos Ballarta: el falso profeta

Lo primero que vemos de Carlos Ballarta es un personaje perfectamente ataviado. Con sus características gafas de sol redondas, su pelazo largo, liso y negro que nos recuerda al del cómico español Fernando Moraño y toda la vestimenta oscura, incluso guantes de piel.  Así, el artista se nos presenta como un auténtico enviado de satán, un satán que te hubieras bajado del emule en audio latino pero satánico, a fin de cuentas. Su saber estar, pausado pero enérgico, le hacen valedor de lo que calificaríamos de “buena planta” en el escenario.

El texto

‘Falso Profeta’ se posiciona de forma muy crítica con muchos de los valores tradicionales de la sociedad y sobre temas espinosos: las creencias religiosas, el aborto, la experiencia paternal y otros aspectos relacionados con la idiosincrasia mexicana. En este sentido, es un texto profundamente latino, con algunas referencias que se nos escapan a los conquistadores españoles. También de esto se ríe Ballarta, que además hace alusión a su visita a Madrid, donde pudimos verle en directo y gozar de su apocada presencia (Carlos Ballarta en las distancias cortas es un chaval muy majo y tranquilo).

En general es un texto donde habla del poder, venga de donde venga y con algunas salidas de metacomedia que tanto gustan a este que escribe. Comentar el chiste, el propio show, es una manera de hacer humor sobre el humor que también genera risa en el espectador espabilado.

El lenguaje

En ‘Falso Profeta’ vamos a encontrar toda una suerte de palabras soeces, más todavía en Latinoamérica, que es una de las marcas personales del autor. La palabra ‘verga’ está en todas sus construcciones posibles y saltea todo el show como el condimento de todas las rutinas. De hecho, su perfil en Instagram es: ‘ballartavaleverga’.

Así, encontramos todo el rato propuestas gramaticales con “me vale verga”, “la puta verga”, “verguero”, además de otros términos como “culero”, “chingo” o “empute”. En general podríamos decir que es un cómico sin pelos en la lengua, capaz de tratar al mismísimo Jesucristo de pendejo.

La producción

La puesta en escena y producción del especial es impecable. Desde los créditos a la fotografía. Con una estética brutal, parece estar grabado en una iglesia medieval, con sus velitas, sus banquitos y su púlpito. Y ahí, las palabras de Carlos se convierten en homilía. Además, el comediante parece beber de un cáliz dorado en lugar del típico vaso o botella que tenemos los estandaperos en el taburete que nos acompaña. Todo esto arropa al artista en el desarrollo de su unipersonal.

Ballarta en misa de 12. Sólo faltan las guitarras.

Los muchos tiros de cámara (hasta cinco) hacen que el espectáculo se disfrute más, porque el ritmo narrativo sube con el montaje final. Sin embargo, el poco público asistente, imaginamos que por restricciones coronavíricas, hace que la recepción del directo adolezca de las risas y aplausos que uno esperaría. Los yankis para eso no se andan con chiquitas: una buena ciudad, un buen teatro y un gallinero bien petado hasta la madre no más (perdón, me contagié del verbo chido del “falso profeta” mexicano).

El tema metalero con el que arranca y concluye el especial también ayuda a empaquetar este producto de una manera brillante. Parece que el propio Carlos Ballarta es el encargado de interpretarlo.

Conclusiones cómicas

Como buen especial de comedia, y como buen stand up latino, tiene mucho de rutinas largas, de comedia americana, con sus mensajes, su postura frente al mundo y sus ganas de dejar recadito. En el caso de Ballarta todo esto es muy divertido, por su forma de atacar los temas y su libertad para soltar pendejadas sin parar. Aparte, a mí me cae muy bien y no soy objetivo del todo. Dicho esto, me parece una buena opción frente, o al lado, de tantos especiales en inglés, o coreanos. Se entiende casi todo y está cabrón.

Valoración de Mr. McGuffin: 5sombreros

Lo mejor: la actitud verguiana.

Lo peor: en momentos queda frío.

Lo he visto en dos partes. A las 3:00 y me quedé dormido, estaba roto. A las 11:00, cuando desperté. Incluye escena post-créditos y dedicatoria a Juliano el Apóstata.

Está en Netflix junto con sus otros especiales. ¡Viva la Comedia!

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