La familia Addams

‘La familia Addams’ (2019): cualquier tiempo pasado fue anterior

Cuenta la leyenda que, en lo alto de la pirámide de Keops, es posible encontrar un jeroglífico que, traducido al castellano viene a decir “Malditos modernos. ¡Esto de las pirámides es un timo!”.

Con el estreno en Netflix de la versión animada de La familia Addams, estoy seguro de que más de uno se sentirá tentado de abrazarse a una copia en DVD de la original y gritar “Me lo arrancaréis de mis frías manos muertas”. Antes de hacerlo, leed esta reseña y dadle una oportunidad a la modernidad. Después de todo, las pirámides resultaron no estar tan mal.

Partamos de una verdad incuestionable: nunca volveremos a tener catorce años. Yo, por lo menos. Recuerdo perfectamente el día que vi en el cine La familia Addams: yo era un adolescente rompepelotas y me encantó, porque, para 1991, era francamente divertida, gamberra y también rompepelotas a su manera. Por lo tanto, hagan lo que hagan las gentes de Bron Creative y MGM, sé que es imposible que me sienta igual después de ver la versión de 2019 que, para más inri, es un producto de animación y no de imagen real.

Pero no nos engañemos, estoy seguro de que cuando se estrenó la de 1991 hubo gente cuyo primer contacto con la familia había sido a través de las tiras de comic. O de los episodios de TV.  Y seguro que les pasó lo mismo. Indignados, salían a las calles con sus periódicos de veinte años atrás exigiendo venganza. O justicia. No lo sé. Como no había redes sociales, tampoco nos enteramos.

Sin embargo, el visionado de La “nueva”  familia Addams tengo que reconocer que fue un gustazo. De principio a fin. Y eso que dos semanas antes me había vuelto a ver la antigua para asegurarme de que, si la melancolía queria arruinarme la experiencia, pudiese hacerlo.

Pues fue imposible.

En primer lugar porque tanto los personajes como la premisa de la historia se adapta de maravilla a la animación. Y sí, ver a Cosa o a Mano en imagen real era espectacular (y más en 1991), pero las filigranas que permite el 3D en 2019 son bastante espectaculares también. No hablamos sólo de texturas o diseños de iluminación que te dejan boquiabiertos (que también), hablamos de un uso muy inteligente de las posibilidades tecnológicas de la animación actual para ponerla al servicio de un guión que es divertido y gamberro como lo fue en su momento el original.

Secuencias de puro disparate como el enfrentamiento padre-hijo a golpe de granada de mano, habrían sido impensables rodadas con imagen real y –para qué engañarnos– se agradece ver ese tipo de locuras espectaculares en un producto como este.

De hecho, el guión funciona muy bien en la medida en que convierte a los Addams en una especie de refugiados eternos a los que van rechazando allí donde van hasta que encuentran refugio en un lugar a la altura de sus bajas expectativas y pésimo gusto.

Un manicomio. En New Jersey.

A partir de aquí la trama se articula muy bien en torno a tres ejes: la preparación de su hijo menor para su “Mazurca”, la adolescencia de Miércoles y la lucha contra una super villana super fashion empeñada en reformar y convertir en una casita “de valla blanca y jardín” la tétrica mansión de los Addams.

La familia Addams
Los dos mejores personajes de la película: Miércoles y el león.

La película funciona a nivel cómico, con momentos absolutamente memorables, pero también como una historia familiar que, al más puro estilo Píxar, lanza recaditos a su audiencia sobre la muy nazi tendencia que tenemos todos a día de hoy a rechazar a cualquiera cuyo comportamiento caiga ligeramente fuera de la media.

Mi mayor reparo viene porque el desenlace es bastante previsible y, por comparación al resto de la película, se resuelve con bastante menos brillantez. Es como si después de comerte una película frita con aceite de oliva, el final te lo hubiesen hecho en una plancha con manteca de cerdo que no han limpiado desde 1974. No te vas a morir por ello, pero te deja peor sabor de boca que todo lo que vino antes.

Tampoco es un peliculón inolvidable; no es ‘Los Mitchell contra las máquinas‘, pero sí es un producto de animación entretenido, divertido y que servirá para que dentro de 20 años, cuando se estrene la versión en Realidad Aumentada 4D con Integración Olfativa, una generación entera de adultos disfuncionales ponga el grito en el cielo y diga “Menuda mierda. La buena es la de 2019”.

Creo que juzgar las películas por quiénes somos nosotros, por dónde estamos, por cómo nos sentimos respecto a ellas es una cosa muy 2019. En 1991 éramos mucho más primitivos y además la nostalgia tenía bastante mala fama porque era cosa de franquistas y en aquella época, por raro que parezca, ser franquista era una cosa mala. ¡Ah, qué buenos tiempos aquellos!

Valoración de Mr. McGuffin: 4sombreros

Lo mejor: la comedia bien elaborada a partir de los personajes

Lo peor: el final, previsible y poco gamberro para la saga.

Recuerda que puedes ver ‘La familia Addams’ en Netflix.

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