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‘Requetecambio de princesa’, una divertida irregularidad

La película navideña de Netflix mezcla tantos géneros y conceptos que es difícil de clasificar, pero continúa divirtiéndonos

Llegan las Navidades y con ella la tradicional película de Netflix. El gigante del streaming se ha convertido en el campeón indiscutible a la hora de crear «moñadas» navideñas que no dudamos en consumir. Y es que si todos los fans de ‘Un príncipe de Navidad’ esperaban ansiosos cada año la continuación (hasta llegar a tres cintas)… ahora es el turno de Vanessa Hudgens, protagonista de ‘Cambio de princesa’, de recoger el testigo. De hecho, con esta tercera entrega, ha igualado la marca de su antecesora.

‘Requetecambio de princesa’, en teoría, no nos ofrece nada distinto de sus hermanas mayores. Como siempre, tenemos reunión navideña de Stacy, Edward, Margaret y Kevin. Y como cada vez que esos cuatro se juntan, de una manera u otra, sabemos que tendremos intercambio. En este caso, la princesa Stacy y la reina Margaret (ambas encarnadas por Hudgens) son las organizadoras de una velada navideña internacional, para la que el Vaticano les ha prestado una valiosísima reliquia. Reliquia que no tarda en ser robada. Así que recurren al único criminal que tienen en la familia: la prima Fiona (también interpretada por Hudgens). Y con su ayuda y la de viejos y nuevos amigos y enemigos tendrán que recuperarla para el día de la celebración.

Aquí tenemos la nueva pareja del «Christmasverse» de Netflix: Fiona y Peter

Y desde aquí empiezan los cambios. Si la primera y segunda películas se centraban en el romance de las dos parejas que ya conocemos, esta cede todo el protagonismo a Fiona y Peter. Y parece preocuparse más por armar el robo más absurdo, estereotípico y lleno de clichés de la historia que en la propia relación. Algo que, sinceramente, no sé si calificar de acierto o error. Ofrece risas y novedades, pero también algunos momentos de «tierra trágame» de vergüenza ajena. Aunque, para ser justos, si una peli navideña no te deja con ese regustillo de horror hacia las celebraciones excesivas y sentimentaloides… no cumple del todo su labor.

Eso sí, quitando la temática navideña (que puede gustar u horrorizar al consumidor) hay un hecho ineludible. El buen trabajo de Vanessa Hudgens, que consigue dotar a cada uno de sus personajes de personalidad y gestos propios. Aunque hay que dar su mérito a los cuidados y originales vestuarios, que son un gran apoyo a su favor, su interpretación en los últimos minutos de película (en el reencuentro de Fiona y su madre) es brillante. Sobre el trabajo de los secundarios, poco más que decir. Todos correctos y en su línea, pero tampoco hay nadie que destaque especialmente. Salvo, y es una sorpresa decirlo, el príncipe Edward. Quién nos iba a decir en la primera película, donde era el más soso y estricto de todos, que se convertiría en el gran recurso cómico de la historia.

Trabajazo de Hudgens. Aunque no descartamos un posible trastorno tripolar después del rodaje

En resumen, ‘Requetecambio de princesa’ no es una gran película. Pero tampoco es necesario que lo sea. Se trata sencillamente de una parte más de la Navidad. Igual que tenemos asumido el consumo de mazapanes y turrones, sabemos que acudiremos a Netflix a ver alguna de esas pasteladas. Reconocerlo o no delante de nuestros amigos es otra historia. ¿Es vuestro placer secreto y culpable o reconocéis con orgullo tragaros estas moñadas? Vosotros decidís. Por mi parte, mientras siga encabezando Hudgens el reparto… cuentan con mi espada. ¿O debería decir el bastón de caramelo?

Valoración de The McGuffin: 3sombreros

Lo mejor: Vanessa Hudgens y las referencias al «Christmasverse» que se ha currado Netflix. Con la aparición de (*CUIDADO SPOILER*) Simon ya van dos crossover entre ‘Un príncipe de Navidad’ y ‘Cambio de princesa’. Bueno, y los chistes de los fans españoles al ver la muy libre traducción del título. Las especulaciones sobre el título de la cuarta te sacan una sonrisa quieras o no.

Lo peor: para algunos, el exceso de espíritu navideño. Y los secuaces de Fiona, que me resultan más molestos que graciosos.

Tú, yo y todos sabemos dónde encontrarla. Netflix es el Santa Claus de las plataformas digitales.

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