CENTAURIA TITULO CREDITO

‘Centauria’. Segunda dosis de purpurina, surrealismo y… ¿final?

Y… telón. La segunda temporada de ‘Centauria’ remata la serie de raíz, zanjando la esperanza de todos los que creíamos que duraría un par de años más

La primera temporada de ‘Centauria’ despegaba cuando un belicoso caballo de combate aterrizaba accidentalmente en un universo mágico y absurdo lleno de colores, purpurina y números musicales. Era un arranque muy potente porque reconstruía la historia clásica del «regreso a casa» (‘El mago de Oz’, ‘Alicia en el país de las maravillas’, ‘La historia Interminable’, ‘ET’ o incluso, la reciente ‘Casa Búho’) valiéndose de la plasticidad la animación.

En ‘Centauria’, cada uno de sus dos universos está animado con un estilo de dibujo totalmente distinto. El mundo real tiene una estética afilada, propia del anime americano mientras que su contrapartida fantástica está dibujada con una estética cartoon. Esto acentúa visualmente el cronotopo del personaje protagonista intruso en una tierra extraña. Es un intruso incluso pictóricamente… hasta que poco a poco, sus vivencias como personaje se reflejan en su aspecto físico y su estilo de dibujo se funde con el del paisaje que lo rodea.

Fotograma de la yegua que protagoniza ‘Centauria’ y que se llama… yegua

De ahí que resultase fascinante ese apoteósico remate final que tuvo su primera entrega. Después de seguir a la frustrada yegua protagonista en su gesta por escapar de este peculiar universo de mutantes cantarines, la acción se detenía. Entonces descubríamos que su mundo real, al contrario que el de Dorothy o Alicia, no se había quedado inerte aguardando su regreso, sino que había recibido la visita de una criatura aterradora y monstruosa. Casi pareciera que se hubiera roto el telón de una representación teatral y de pronto nos percatásemos de que entre bambalinas había ido desarrollándose un espectáculo paralelo durante toda la función. ¿Quién sería este antagonista? ¿Por qué daba tanta grima? ¿Qué retorcidos planes tenía en la recámara? ¡CHAN CHAN! Lo descubriríamos en la segunda temporada.

Y de pronto llegó la segunda temporada y… la explicación supo a poco. Todo sucede muy rápido y resulta muy confuso, y a ratos incluso aburrido. Vamos, que va… a matacaballo (badum tss). Todas las incógnitas se resuelven con flashbacks que saben a poco y con un final atropelladísimo e ineludiblemente anticlimático. Una pena.

Carátula promocional de ‘Centauria’, ‘Centaurworld’ en inglés

No hablamos meramente de una cuestión de expectativas. Las peculiaridades de la serie no eran suficientes para sostenerla por sí sola durante una segunda temporada y el soplo de aire fresco que iba a llegar en estos nuevos episodios… simplemente no llegó. La declaración de intenciones que supuso el final de su primer arco dramático la convirtió en una pieza audiovisual potente con un universo muy rico… que, por desgracia, no ha llegado a desarrollar. Puede que todo esto se haya debido a una cancelación prematura y que los realizadores de la serie hayan hecho lo que han podido con el tiempo de metraje que tenían, pero el resultado es el que es. Un final desigual para una serie barroca que apuntaba maneras y no ha podido (o sabido) ejecutarlas.

No quiero pintarlo como una catástrofe náutica. El aprobado lo tiene, no seamos extremistas. Frente a producciones anteriores de Netlix, como ‘Ultrasecretos’, de la que ya hablamos en su día, ‘Centauria’ tiene un estilo y un diseño innegablemente originales. Tiene alma y personalidad propias. A veces es estridente, tal vez demasiado. Pero ha sabido mantener su esencia de «antítesis del convencionalismo audiovisual» hasta su último fotograma… y eso la honra.

Valoración de Mr. McGuffin: 3sombreros

(Pongo 3 porque 2,5 no se puede. Pero es más un 2,5 que un 3)

Lo mejor: cómo encabalga (jeje otro chiste de caballos, fantasía) el histrionismo más surrealista con una subtrama oscura con criaturas propias de un terror cuasi gótico. Y, sobre todo, cómo esa dualidad temática se plasma en el estilo de la animación.

Lo peor: la premura con la que se cuenta todo. Va a toda leche y es, a ratos, difícil de digerir.

‘Centauria’ está disponible en Netflix.

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