‘El vientre del mar’ es una meditación sobre el bien y el mal en los peores momentos

Agustí Villaronga adapta libre y muy acertadamente un relato del libro “Océano mar” de Alessandro Baricco en una película experimental entre lo teatral y lo cinematográfico

‘El vientre del mar’ se estructura como un juicio para aclarar las circunstancias en las que una balsa acaba a la deriva cuando otros botes debían remolcarla hasta la orilla. Todo ello después de naufragar la fragata Alliance, de la Marina francesa, embarranca ante las costas de Senegal. Agustí Villaronga transforma definitivamente el texto de A. Barrico en un poético homenaje a todos aquellos que pierden la vida en el mar, con claro alusión al Mediterráneo.

La maravillosa poesía de ‘El vientre del mar’ proviene de sus cuidadas y bellas imágenes. En ellas se simultanea diferentes disciplinas artísticas que abarcan desde la representación teatral a la pintura (clara alusión a “La Balsa de la Medusa” de Théodore Géricault), desde la crudeza del documental a la fotografía.

«Hay tres clases de hombres: los que viven frente al mar, los que se internan en el mar y los que logran regresar vivos del mar», el sabio Darrel.

Los espacios donde se desarrolla la acción pasan de realismo del mar (la balsa con los marineros a la deriva) a la teatralidad y al surrealismo (la estancia de Savigny con una puerta abierta directa al mar en una fábrica abandonada y llena de agua). Los personajes de Thomas y Savigny, cambian de escenario. Savigny aparece en la balsa y en otras ocasiones en las dependencias de una fábrica inundada en la que con locura relata sus remordimientos. Thomas pasará de la barcaza a las cocinas de una mujer a quien relata lo sucedido.

Y es que en esta película hay dos claros protagonistas antagónicos: Savigny (medico oficial) y Thomas (grumete). Cada uno de ellos representará un valor diferente y opuesto. Por un lado, Savigny es la crueldad y el odio, por otro, Thomas representa la bondad y el perdón. Es, en definitiva, una reflexión filosófica sobre el mal/el bien en los momentos más duros e inhumanos. “No me equivocaba allá, de niño, cuando pensaba que en lo profundo del mar se encontraba la verdad. Pero no era la que imaginaba desde la orilla,” dice Thomas y continúa: “Eso es lo que me ha enseñado el vientre del mar. Que quien ha visto la verdad permanecerá inconsolable. Y verdaderamente salvado solo lo está quien nunca ha estado en peligro.” Una metafísica de la condición humana.

Además de metafísica peca de literaria. Unos diálogos excesivamente retóricos y poéticos que le roban naturalidad al filme. A la vez que su virtud, el carácter experimental, se convierta en pecado, al impregnar a la narración de frialdad.

Thomas: «Finalmente sé que esta no es la derrota de ningún hombre si no solamente el triunfo del mar y de su Gloria en lo alto de los cielos»

A pesar de ello, las interpretaciones de los actores están de fábula y cobra auténtica luminosidad en el actor Roger Casamajor (Savigny) en un filme aclamado mayoritariamente por la crítica y que ganó en el Festival de Málaga (2021) la Biznaga de Oro a la mejor película, entre otros seis premios. La verdad es que desde ‘Pa Negre’ no le conozco película más redonda.

La metáfora general de la película nos impregna a nosotros. Agustí Villaronga crea monstruos que existen en las sociedades contemporáneas, como reencarnaciones del subconsciente colectivo, así́ como el odio a hacia lo diferente como una perversa herencia.

El final es genial, como cierra el relato esa letanía que locamente se repite Savigny enumerando a lo largo del filme…Llegará al número décimo y su apunte, pero para saberlo vean, vean, la película.

Valoración de Mr McGuffin: 4sombreros

Lo mejor: El ingenio en la construcción de la historia y las técnicas diferentes empleadas.

Lo peor: Que lo experimental eche atrás a muchos espectadores.

¿Te has quedado con ganas de verla? Te espera en Filmin.

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