After Life

‘After Life’: verdad y escozor

Dicen los sabios de la comedia que ésta, al final, se reduce a dos ingredientes básicos: verdad y dolor. La tercera temporada de ‘After Life’ acaba de estrenarse en Netflix. Y Ricky Gervais se permite corregir a los expertos demostrándonos que su comedia no sólo duele sino que escuece. Incluso un buen rato después de haber terminado de verla. 

Con independencia de alguna polémica ocasional, Ricky Gervais es un genio. Y se ha permitido el lujo de escribir, dirigir e interpretar algunas de las comedias más alucinantes de las últimas dos décadas. Creó ‘The Office’ cuando nadie sabía qué era esto del post-humor y sus rutinas de stand-up se han dedicado a meter el dedo en el ojo de Hollywood desde que empezó a presentar los globos de oro en 2010.

‘After Life’, sin embargo, busca hurgar en los corazones de sus espectadores. Cuenta la historia de Tony, un periodista local de un pequeño pueblo inglés sumido en una profunda depresión desde la muerte de su mujer. Una vida de tristeza de la que sólo parece salvarle su perra. Y Gervais hace con la depresión lo mismo que hizo en ‘The Office’ con el mundo de la estupidez y la pequeña empresa: un retrato certero, incómodo a ratos y desde luego, divertido y triste a partes iguales. Porque Tony está bien jodido y es inevitable plantearnos si nosotros estaríamos así de jodidos o no. 

Ricky Gervais y Penelope Wilton
Actores y actrices británicos, nostalgia y humor negro. ¿Se le puede pedir más a una serie? Yo digo no.

La tercera temporada es, por comparación, mucho más luminosa que las dos anteriores. Casi cabría reprocharle a Gervais que parece que se hubiera “ablandado”. Aunque, para ser justos, hay que reconocer que lo que la temporada pierde en dureza, lo gana en humor salvaje. Donde las dos anteriores te mantenían un nudo en la garganta mientras te arrancaban carcajadas ocasionales, ésta te arranca muchas más carcajadas y te permiten devolver la caja de kleenex a la mesita baja del salón. 

Mención aparte merece la galería de personajes que construye Gervais en esta última temporada. En un mundo donde todo el mundo quiere tener mucho éxito y ser periodista, sólo vale si eres presentador del Hoy por hoy. O tienes siete Pulitzer. Que Gervais reivindique con esta valentía la importancia de la gente normalita tirando a mediocre es como para darle un beso en los morros y no soltarle hasta que se ponga cianótico. 

Además, los personajes (incluida la incorporación de Kath Hughes en el papelazo de Coleen) están interpretados por un elenco de actorazos. Y, como corresponde a los buenos actores británicos, te hacen olvidar que se trata de un producto de ficción a los 15 segundos de empezar a ver la serie. Algún día habrá que dedicarle un artículo entero a las escuelas de interpretación británicas que, sin necesidad de recurrir al puñetero método ni a psicologismos baratos, llevan dando al mundo actores y actrices impecables que, además, no resultan ser un coñazo a la hora de trabajar con ellos. 

Kath Hughes es la incorporación espectacular a esta tercera temporada de ‘After Life’.

En resumen, si eres fan de Gervais, debes salir corriendo ahora mismo a ver la tercera de ‘After Life’. Y si no lo eres, empieza mañana mismo con la primera temporada. En serio, hazme caso. Te está esperando una de las reflexiones más lúcidas que yo haya visto jamás sobre el duelo, la pérdida y la soledad. Eso sí, divierte y escuece a partes iguales como sólo la mejor comedia sabe hacerlo. 

Valoración de Mr. McGuffin: 5sombreros

Lo mejor: Gervais reflexionando sobre la muerte, el duelo y la soledad sin que se le note.

Lo peor: Que no hagan un spin off de cada uno de los personajes de la serie.

Para verla, pásate por Netflix. No te arrepentirás, palabrita de cómico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.