‘Madres Paralelas’: Almodóvar elige Netflix

Un cineasta que se cita a sí mismo, se lo juega todo a Penélope Cruz y pierde.

‘Madres Paralelas’, la última de Pedro Almodóvar ha sido estrenada en las plataformas a través de Netflix. Un buen momento para hacerlo, nominaciones a los Oscar de por medio. Y el Heavy la ha visto para goce de sus lectores en The McGuffin.

Lo que cuenta

Si nos ceñimos al título la película cuenta la historia de dos madres paralelas. Dos mujeres que son madres el mismo día en el mismo hospital y cuyos recién nacidos pasan a ‘observación’ a la vez. Nadie se está oliendo la tostada, Pedro.

Pero antes de eso, el openning del film nos habla de ‘memoria histórica’. Que, en España, es ‘la guerra civil de los perdedores’. Así, el bisabuelo de Penélope (Janis, Janis Penélope, no el bisabuelo) es uno de los desaparecidos en los primeros días del conflicto y todos en su pueblo saben dónde andan sus restos junto con otros represaliados, pero no hay panoja para desenterrarlos ni ganas por parte del Estado.

¿Qué tiene que ver esto con el nacimiento de los retoños? Nada. Bueno sí, más adelante lo explico. La memoria histórica podría ser un McGuffin para que se conozcan dos de los protas si no fuera por el empeño de Pedro en contarle al mundo (nosotros, los españoles, ya lo sabemos) que en España hay gente en las cunetas, que Lorca no es una excepción y que es una vergüenza que los mandantes no hagan nada para enterrar a sus muertos, que son los nuestros. Y esto, que podría ser muy bonito, queda en esta peli como un saludo entre Casado y Ayuso: extremadamente forzado.

Almodóvar citando a Almodóvar

La película está plagada de referencias al cine almodovariano: retrato del Madrid entre lo kitsch, lo castizo y lo cosmopolita, como la mirada del director manchego; relaciones amorosas complicadas, cruzadas, homosexuales, la normalización trans, todo esto también está en estas ‘madres’; el protagonismo femenino frente al masculino; el pueblo metido en la cocina urbana, lo rústico en el apartamento. O sea, ves la peli y sabes que es Almodóvar en estado puro: el de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, el de ‘Volver’, el de ‘La ley del Deseo’ y no el de ‘Los amantes pasajeros’. Pero no es Almodóvar creando, es Almodóvar copiando.

Penélope Cruz

Penélope/Janis es una fotógrafa de prestigio que trabaja bien en Madrid (Almodóvar lleva sin ver a un pobre años). Paralelamente mueve sus hilos para ayudar a su pueblo y a sí misma en desenterrar los restos de familiares represaliados en la Guerra Civil. Se queda embarazada y prácticamente no sabemos de los muertos hasta el final. La película se sustenta en la magistral interpretación de Cruz. Los primeros planos del enamorado director son impresionantes, pero su forma de andar, alejada del glamour de alfombras rojas, su siempre talentosa manera de emocionar y toda suerte de recursos dramáticos, hacen que el peso y la luz de esta historia sea sólo ella. Y, a veces, no es suficiente.

Los aspectos formales

La película arranca como lo haría una serie turca. Los planos, los encuadres, la luz, incluso los diálogos (repetitivos, excesivamente didácticos), son propios de una telenovela y chirría bastante. Hay que presuponer que la intención es esa y a este espectador que os habla le parece cutre.

Luego están las escenas en exteriores, como las rodadas en la terraza del Café Moderno, en la Plaza de las Comendadoras de Madrid. En algunos de estos planos parece ser que el fondo es un croma. No se entiende que pudiendo filmar tranquilamente de manera natural se haya optado por este recurso. Pero vete tú a saber si es eso o es otra cosa.

La fotografía es uno de los fuertes de la filmografía de Almodóvar y aquí no va a ser menos. José Luis Alcaine no es cualquier director de foto. Quizá los interiores y las famosas secuencias de cocina (se podría hacer un largometraje juntando sólo las escenas cocinillas del manchego) sean de lo mejorcito del film.

Madres Paralelas
PPPP: Penélope Pelando Patatas Paralelas

La música

Alberto Iglesias está nominado al Oscar así que habrá que rendirse a la evidencia. Y es que Alberto ha conseguido que las historias de nuestro realizador universal ya suenen a él. Incluso las que no ha bandasonoreado. Tiene este arte de conjugar lo cosmopolita con lo provinciano, la vanguardia con la tradición y, sobre todo, de barnizar todo con esa clave de melancolía constante.

El reparto

Todo el mundo quiere ser una chica Almodóvar, como cantaba Sabina, así que Pedro puede elegir. Aquí escoge a Aitana Sánchez-Gijón en una suerte de Marisa Paredes histriónica total y a un Israel Elejalde planísimo y más cerca de un ‘Amor en tiempos revueltos’ que de un ‘Dolor y Gloria’. Milena Smit, la Cate Blanchett española, con esta androginia tan apreciada por los creadores gais, resulta creíble en su papel de joven madre (no sé ya si adolescente) venida de una familia desestructurada, pija pero desestructurada. Pero la que sigue recordándonos que esto es Almodóvar, que esto es Almodóvar recordando su gloria, es Rossy de Palma, con su energía y su callo.

El final

Todo lo que se diga sobre el final es poco. Vamos a dejarlo en que no entendemos cómo la película acaba 15 minutos antes. Porque lo que viene después ya no es la película, es un reportaje de LaSexta. Bueno, es un reportaje de LaSexta realizado por Pedro Almodóvar, tampoco vamos a ser sarcásticos de más. Pero parece claro que el director no supo renunciar a esta parte de la historia, que se considera a sí mismo portavoz ante el mundo de los desmanes patrios y que, por esto, ha mezclado un corto con un largo mediante un vínculo y un desarrollo de las tramas bastante ingenuo. Podríamos buscar el nexo entre ambas historias pensando en que hablan de la construcción del relato, de cómo tanto a nivel personal como colectivo, como país, podemos construir un relato que tape cosas o que las ponga encima de la mesa. Sin embargo, en la cinta, se leen como relatos que no encajan.

Pero al final es Almodóvar y aunque no es ‘Volver’, ‘Dolor y Gloria’ o ‘Hable con ella’, siempre es un gusto ponerse delante de sus propuestas.

Valoración de Mr. McGuffin3sombreros

Lo mejor: Penélope.

Lo peor: la otra trama y algunas secuencias.

Dormirse con Almodóvar está prohibido en esta casa. Dormirse viendo los Goya (no se llevó ninguno esta peli), nuestro sino. Veremos qué tal los premios Oscar (sin tilde y en singular). Pene nominada a mejor actriz y Alberto Iglesias a mejor música.

Está disponible, como hemos dicho, en Netlix. Hemos pasado de ‘La Movida Madrileña’ a  ‘La Movida de la Plataformas’.

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