the full monty

‘The full monty’: comedia social en Disney +

¿Quién dijo que el cine social tenía que ser aburrido? Llega a Disney + la demostración palpable de que el paro, la reconversión industrial y las canciones de Donna Summers pueden ser divertidas

El cine social siempre ha gozado de buena salud pero, en los años 80 y 90 le pasaba lo que a John Goodman; estaba especialmente lustroso y gozaba de buena salud. Así, el mismo año en que se estrenaba ‘The full monty’, se estrenaba ‘La canción de Carla’, una preciosa historia de amor, dirigida por Ken Loach, en la que un conductor de autobús escocés se enamoraba de una ex-guerrillera sandinista. Preciosa pero tirando a densa.

Y es que, no nos engañemos, el cine social muchas veces ha venido injustamente acompañado de una cierta fama de serio, plasta e intelectual. Lo que en 2022 llamaríamos “intensito”. Digo injustamente porque hay ejemplos maravillosos de cine social como ‘Riff Raff’, dirigida por el mismo Loach en el año 90, que demuestran perfectamente que el cine social puede ser divertido. No obstante, antes de 1997 ofrecer a alguien ir a ver «una peli muy divertida sobre albañiles» seguía estando tipificado como acoso y, si insistías mucho, incluso como tortura y secuestro.

Esto, amigos y amigas, es el único prado verde que quedaba en la ciudad industrial de Sheffield en 1997; un paraíso industrial que deja a a margen izquierda de la Ría de Bilbao a la altura de un parque de la red Natura2000.

Lo que pasó con ‘The full monty’ fue espectacular precisamente porque, ahí donde la veis, en 1997 supuso un bombazo de taquilla a unos niveles impensables para ninguna de sus compañeras de género. Incluso acumuló cuatro nominaciones a los Oscar. Cuatro. Una película de corte social.

Y sí, ‘The full monty’ es una comedia social porque, ambientada en la muy deprimida Sheffield, nos cuenta la historia de un grupo de parados que, movidos por la desesperación, deciden intentar ganarse unas cuantas libras montando un show de striptease.

Lo mejor de todo es que lo hace sin ahorrarnos ni un gramo de desesperación en todo el proceso. Sus protagonistas están jodidos, divorciados, suicidas, impotentes, furiosos, acomplejados. Eso es el paro; quien lo probó lo sabe. Pero la historia está contada desde una cercanía a los personajes que consigue que les cojamos cariño a todos y cada uno de ellos. Desde Gaz, el prota divorciado y disfuncional hasta Dave, su amigo del alma, pasando por «Caballo» o su pobre exjefe Gerald o el inolvidable Lomper.

Todo esto viene acompañado de una realización funcional, una banda sonora memorable y un elenco de actores alucinante. Están todos espectacularmente bien, divertidos, creíbles y mostrando esa técnica impecable de los actores y actrices ingleses. Que siga habiendo gente alabando las memeces del Actor’s Studio mientras Inglaterra sigue sacando generación tras generación de grandísimos actores sólo demuestra lo importante que es el relato. (Y seguramente que el pudín de Yorkshire consigue, por alguna conexión inexplorada, mejorar la calidad interpretativa de los actores y actrices).

Aunque parezca lo contrario, estos muchachos no están pidiendo un taxi sino aprendiendo a bailar. Son obreros del metal, ingleses, heterosexuales y estamos en los 90. Quien crea que esta película no va de héroes es que no vivió los 90.

La película es absolutamente recomendable para pasar un buen rato y, pese a que refleja con dureza y realismo lo que supone el desempleo y la falta de perspectivas de futuro, se puede catalogar sin ninguna duda como una feelgood movie porque el final, aunque no resuelve la vida de ninguno de los protagonistas, deja al espectador empapado de optimismo y deseando arrancarse unos pantalones de velcro en el local nocturno más próximo. (Nota del redactor: no lo hagan o, si lo hacen, no digan que la idea surgió de este blog).

En resumen, absolutamente recomendable para pasar un buen rato. Tiene un guión memorable, unos personajes fantásticos y, si al terminar no estás bailando, es que no tienes corazón ni médula espinal.

El veredicto de Mr.McGuffin:

4sombreros

Lo mejor: El retrato de las miserias de la reconversión industrial sin tapujos.

Lo peor: La adaptación que alguien hizo en España y que no pienso ni mencionar.   

¿Quieres verla? Pues pásate por Disney+.

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